Agentes de la Guardia Civil.

El informe psiquiátrico del crimen de las 480 puñaladas descarta un trastorno mental

El informe psiquiátrico del crimen de las 480 puñaladas en Sevilla descarta trastornos mentales en el acusado

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El informe elaborado por el Instituto de Medicina Legal de Sevilla concluye que David A. S., investigado por el asesinato de Ana Isabel V. N., era consciente de sus actos cuando acabó con la vida de la mujer el pasado 14 de diciembre.

Los psiquiatras forenses sostienen que el acusado no presenta ninguna alteración mental grave ni síntomas compatibles con un brote psicótico, aunque sí reconocen que había consumido cocaína y cannabis antes del crimen, lo que provocó un “leve menoscabo” de sus capacidades volitivas.

El dictamen, remitido al juzgado de Instrucción número 18 de Sevilla, fue solicitado por la defensa del investigado para determinar el grado de imputabilidad del acusado y comprobar si existía alguna alteración psíquica vinculada a su consumo habitual de drogas y alcohol.

La conclusión principal del informe es que el sospechoso comprendía la naturaleza de sus actos y las consecuencias de lo que estaba haciendo durante el ataque.

La autopsia confirmó que Ana Isabel murió tras recibir 480 puñaladas con un cuchillo de cocina de 12 centímetros de hoja. El caso está considerado por los investigadores como uno de los episodios más violentos registrados en la crónica criminal reciente en España.

Los forenses descartan síntomas psicóticos en el momento del crimen

El documento del servicio de Psiquiatría Forense recoge que David A. S. presenta antecedentes de consumo continuado de alcohol, cannabis y cocaína, pero no constan patologías psiquiátricas previas ni antecedentes familiares relacionados con enfermedades mentales.

Los especialistas tampoco detectaron durante las entrevistas posteriores ningún deterioro de sus capacidades cognitivas.

Según el informe, el acusado relató los hechos de forma coherente y sin signos de desconexión con la realidad. Los psiquiatras subrayan que su versión “no es compatible con clínica psicótica”, ya que en su declaración demuestra que entendía tanto la gravedad de lo que hacía como las consecuencias penales y personales de sus actos.

Los forenses consideran probado que el investigado sufría una intoxicación aguda por cannabis y cocaína, pero precisan que esa situación solo afectó “levemente” a su capacidad de controlar sus impulsos. No observaron, sin embargo, ninguna alteración de sus capacidades cognitivas.

En términos jurídicos, esto significa que el acusado sabía lo que estaba haciendo antes, durante y después del crimen.

Durante su declaración ante la Guardia Civil, David A. S. reconoció que mató a Ana Isabel “en un arrebato” y aseguró que sintió “un impulso muy grande”. También admitió que estuvo apuñalando a la víctima durante aproximadamente cinco minutos.

Un historial de consumo continuado de drogas y alcohol

El informe psiquiátrico recoge además que el acusado mantiene desde hace años un consumo habitual de sustancias estupefacientes. Según manifestó a los investigadores, comenzó a fumar hachís a los 15 años y a consumir cocaína a los 18. Él mismo reconoció que consumía de manera constante y que solo dejaba de hacerlo cuando no tenía dinero para adquirir más droga.

Los especialistas señalan que el investigado atribuye parte de ese consumo a las amistades y a factores externos. En una de las entrevistas llegó incluso a afirmar que “jamás le ha hecho daño a nadie que no lo mereciese”, una frase incluida en el dictamen remitido al juzgado.

El documento también recoge que el acusado aseguraba acudir habitualmente a su puesto de trabajo bajo los efectos de distintas sustancias. Pese a ello, los psiquiatras no encontraron indicios de deterioro mental severo ni de trastornos que anularan su capacidad de comprensión.

La Fiscalía de Sevilla mantiene por ahora la acusación por un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento. Hasta la incorporación de este informe, el Ministerio Público solo contemplaba una atenuante por confesión, ya que el investigado reconoció los hechos tras ser detenido por la Guardia Civil.

La valoración forense sobre el consumo de drogas podría abrir ahora la puerta a una segunda atenuante relacionada con la intoxicación.

Los mensajes de WhatsApp enviados antes del asesinato

La investigación incorpora también el análisis de las conversaciones de WhatsApp mantenidas entre el acusado y la víctima durante las horas previas al crimen. Según el atestado del Equipo de Homicidios de la Guardia Civil, David A. S. estuvo reclamando droga fiada de forma insistente durante toda la madrugada.

Los mensajes comenzaron pasadas las doce de la noche y continuaron a las dos, cuatro, seis y siete de la mañana. La última petición quedó registrada a las 8:20 horas del mismo día del asesinato. Los agentes describen en el informe un comportamiento “ansioso” y una insistencia “desmesurada” por parte del investigado.

Ana Isabel respondía a esos mensajes accediendo supuestamente a bajar para venderle sustancias estupefacientes. Horas después, según la investigación, se produjo el ataque mortal que acabó con la vida de la mujer.

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