Fachada y muro exterior del Cementerio de los Ingleses en Sevilla.

El Cementerio de los Ingleses de Sevilla recupera una imagen que llevaba años perdida

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La fachada del Cementerio de los Ingleses, también conocido como Cementerio de San Jorge, vuelve a ofrecer una imagen renovada después de una intervención financiada íntegramente por la Asociación Ángeles de la Ciudad.

La actuación, desarrollada durante el mes de junio en este histórico recinto del barrio sevillano de San Jerónimo, supone un nuevo avance en el proceso de recuperación de un espacio patrimonial que durante años permaneció deteriorado y prácticamente olvidado.

La restauración ha permitido reparar el muro exterior y la portada principal del cementerio, situados en la calle Marruecos, devolviendo estabilidad y una apariencia más cercana a la original de este enclave construido en el siglo XIX para albergar los enterramientos de la comunidad protestante asentada en Sevilla.

La intervención también ha coincidido con la retirada de un ciprés que permanecía caído sobre la tapia desde el pasado mes de enero, una circunstancia que dificultaba tanto la conservación del cerramiento como las labores de mejora del recinto.

Una restauración financiada con aportaciones ciudadanas

Lejos de responder a un gran proyecto institucional, las obras han sido posibles gracias a un proceso de ahorro sostenido durante aproximadamente dos años por parte de la Asociación Ángeles de la Ciudad.

La asociación ha reunido fondos mediante pequeñas aportaciones y donaciones con el objetivo de acometer una de las actuaciones que consideraba más urgentes para garantizar la conservación del cementerio.

Los trabajos han incluido el saneamiento de los paramentos deteriorados, la consolidación de las zonas dañadas, la reposición de morteros, el enfoscado de distintos paños y la recuperación del acabado tradicional encalado del muro.

También se ha actuado sobre la puerta principal, uno de los elementos más reconocibles del acceso al recinto.

Durante la ejecución de la obra participaron tanto profesionales de la construcción como miembros de la asociación, que desde finales de 2022 desarrollan tareas periódicas de limpieza, mantenimiento y documentación histórica dentro del cementerio.

Según la información disponible, la rehabilitación de la fachada representa uno de los hitos más visibles de un proyecto de recuperación patrimonial que se ha desarrollado de forma progresiva.

Un cementerio con más de siglo y medio de historia

El Cementerio de San Jorge fue inaugurado a mediados del siglo XIX para dar sepultura a ciudadanos protestantes en una época en la que los enterramientos de personas no católicas encontraban importantes limitaciones en España.

El recinto conserva cerca de doscientas tumbas vinculadas principalmente a ciudadanos británicos, comerciantes, marinos y otras personas relacionadas con la actividad económica internacional que mantuvo Sevilla durante ese periodo histórico.

Ubicado junto al monasterio de San Jerónimo y a escasa distancia del Cementerio de San Fernando, este espacio constituye uno de los ejemplos más singulares del patrimonio funerario sevillano.

Aunque su valor histórico es conocido entre investigadores y especialistas, durante décadas permaneció alejado de los principales itinerarios patrimoniales de la ciudad y sufrió un acusado proceso de abandono.

Cuando comenzaron las labores de recuperación impulsadas por el voluntariado, el recinto presentaba abundante vegetación, daños en numerosas lápidas, elementos arquitectónicos deteriorados y señales de actos vandálicos acumulados durante años.

Desde entonces se han desarrollado sucesivas campañas para limpiar caminos, restaurar distintos elementos funerarios e inventariar parte de las sepulturas conservadas.

La recuperación continúa con nuevas actuaciones

La mejora de la fachada no pone fin al proceso de restauración del cementerio, sino que constituye un nuevo paso dentro de un proyecto más amplio de conservación.

Además del aspecto exterior, el colectivo ha trabajado durante los últimos años en la recuperación de bancos, cruces, lápidas y otras estructuras interiores, además de documentar la identidad de numerosas personas enterradas en el recinto.

La eliminación del ciprés desplomado sobre el muro principal ha permitido completar la rehabilitación de la zona de acceso y reducir el riesgo que suponía para la estructura del cerramiento.

Con ello, la entrada al camposanto recupera una imagen mucho más cuidada y facilita la conservación de una construcción que forma parte del patrimonio histórico de Sevilla.

La actuación vuelve a poner de relieve el papel que desempeñan las iniciativas ciudadanas en la preservación de espacios patrimoniales de menor visibilidad, sobre todo aquellos que no forman parte de los circuitos turísticos habituales pero conservan un importante valor histórico y documental para comprender la evolución de la ciudad y de las comunidades extranjeras que se establecieron en ella durante los siglos XIX y XX.

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