Gran rama caída de un árbol.

El calor extremo provoca un riesgo poco conocido en Sevilla: por qué pueden caer ramas sin previo aviso

Sevilla refuerza la vigilancia del arbolado ante el aumento de caídas de ramas por el calor extremo

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Las altas temperaturas no solo elevan el riesgo para la salud de las personas, sino que también afectan al comportamiento del arbolado urbano.

En Sevilla, el Ayuntamiento hispalense mantiene este verano un programa específico de inspección de árboles de gran porte para detectar con antelación posibles problemas estructurales asociados al calor, entre ellos el denominado Summer Branch Drop, un fenómeno que puede provocar la caída repentina de ramas aparentemente sanas.

La campaña de revisión se desarrolla entre mediados de mayo y finales de agosto y contempla la inspección de 12.200 árboles repartidos por todos los distritos de la ciudad.

Según los datos facilitados por el consistorio, ya se han revisado más de 3.000 ejemplares dentro de un dispositivo orientado a reforzar la seguridad en espacios públicos durante la época de mayor estrés térmico.

El calor incrementa el riesgo de desprendimientos inesperados

Las inspecciones se concentran especialmente en árboles situados en zonas con elevada presencia de peatones, como parques, itinerarios principales, áreas infantiles y calles con un importante tránsito diario. El objetivo es localizar posibles defectos antes de que puedan derivar en desprendimientos.

Uno de los aspectos que más preocupa a los técnicos es el Summer Branch Drop, un fenómeno estudiado en distintos países y asociado a periodos prolongados de calor intenso y escasez de agua. En estas circunstancias pueden desprenderse ramas de gran tamaño sin que existan señales externas evidentes de deterioro.

Entre los factores relacionados con estas caídas figuran el estrés hídrico, la fatiga estructural provocada por las altas temperaturas y el peso acumulado de hojas y frutos durante el verano.

De acuerdo con los registros municipales, alrededor del 50 % de las incidencias por caída de ramas se producen precisamente durante los meses estivales, lo que ha llevado a mantener un programa específico de vigilancia en esta época del año.

Revisiones selectivas para intervenir solo cuando resulta necesario

Las actuaciones derivadas de las inspecciones incluyen podas de reducción, retirada de ramas con problemas estructurales y otros trabajos de mantenimiento cuando los técnicos consideran que existe un riesgo para la seguridad.

El Ayuntamiento defiende un modelo de gestión basado en criterios técnicos, con intervenciones limitadas a los ejemplares que realmente lo requieren.

La intención es evitar podas indiscriminadas que puedan perjudicar la salud de los árboles y reducir innecesariamente la sombra disponible en una ciudad especialmente expuesta a episodios de calor extremo.

El programa presta además una atención específica a árboles y palmeras de gran tamaño, ejemplares próximos a zonas de juegos infantiles y aquellos catalogados como muertos o secos, cuyo estado puede aumentar el riesgo de inestabilidad si no se actúa a tiempo. Las revisiones también sirven para actualizar el inventario municipal del arbolado.

Más prevención para conservar seguridad y masa verde

La estrategia municipal busca compatibilizar la seguridad ciudadana con la conservación del patrimonio vegetal.

Según la información facilitada por el consistorio, aproximadamente el 95 % del arbolado mantiene su desarrollo natural sin necesidad de actuaciones intensivas, mientras que las intervenciones se reservan para los casos en los que los informes técnicos detectan un riesgo objetivo y se hace necesaria la misma.

Este enfoque pretende preservar la masa verde urbana en un contexto marcado por temperaturas cada vez más elevadas y olas de calor más frecuentes.

Los árboles desempeñan un papel más que fundamental en la reducción de la temperatura ambiental, la generación de sombra y la mejora del confort en el espacio público, por lo que la prevención se plantea como una herramienta para proteger tanto a los ciudadanos como al propio patrimonio arbóreo de la ciudad durante el verano donde, en Sevilla, hace falta cada vez más sombra y que provenga de los árboles.

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