Un grupo de mujeres con el niqab en colores negro y azul.
Mujeres con el niqab.

El Ayuntamiento de Sevilla aprueba prohibir el burka y el niqab en edificios públicos desatando un fuerte choque político

Sevilla avanza en la prohibición del burka y el niqab en edificios municipales a la espera de aval legal

Actualizado:

El Ayuntamiento hispalense aprueba una medida impulsada por Vox con apoyo del PP que abre un debate político y jurídico sobre seguridad, identificación y libertad religiosa en espacios públicos.

El Ayuntamiento de Sevilla ha aprobado en sesión plenaria una iniciativa que prohíbe el uso del burka y del niqab en las dependencias municipales, una medida impulsada por Vox y respaldada por el gobierno local del Partido Popular.

La propuesta, que ya había sido debatida en comisión, introduce un nuevo escenario en la regulación del acceso a servicios públicos en la capital andaluza.

El texto aprobado parte de la premisa de que la identificación visual del rostro resulta esencial en determinados trámites administrativos, especialmente aquellos que implican gestión de datos personales o actuaciones con efectos jurídicos.

Desde esta perspectiva, los promotores sostienen que la ocultación total o parcial del rostro dificulta la verificación de la identidad y puede generar riesgos vinculados a la seguridad de usuarios y empleados públicos.

Durante el debate, la portavoz de Vox, Cristina Peláez, defendió la iniciativa como una medida proporcionada y ajustada a derecho, subrayando que su objetivo no es regular la vestimenta en el ámbito privado ni en la vía pública, sino garantizar la correcta identificación en la relación con la administración.

Igualmente, calificó estas prendas como símbolos de discriminación hacia la mujer en determinados contextos culturales.

Desde el grupo popular, el portavoz Juan Bueno respaldó la propuesta insistiendo en que no supone un ataque a la libertad religiosa, sino una medida basada en los principios de seguridad y funcionamiento adecuado de los servicios públicos.

En su intervención, remarcó que la administración debe contar con herramientas claras para verificar la identidad de quienes acceden a sus dependencias.

La oposición de izquierdas criticó con dureza la iniciativa. La socialista Sonia Gaya expresó su rechazo al uso del burka y el niqab, pero consideró innecesaria la regulación propuesta, acusando a Vox de plantear problemas de convivencia inexistentes.

En la misma línea, el representante de Podemos IU, Ismael Sánchez, afirmó que no constan casos relevantes en dependencias municipales que justifiquen una medida de este alcance.

Ni velo ni burka en Sevilla

Sánchez añadió que, según información trasladada por la Policía Local, en una ocasión una mujer que portaba velo integral accedió a un edificio municipal tras mostrar su rostro para su identificación, sin que se produjeran incidencias.

Este ejemplo, a su juicio, evidencia que los mecanismos actuales son suficientes para garantizar la seguridad sin necesidad de nuevas restricciones.

La aprobación de la iniciativa no implica su aplicación inmediata. Al carecer de un respaldo explícito en la normativa estatal, el Ayuntamiento deberá recabar un informe jurídico que determine su viabilidad y encaje legal.

Este paso será determinante para establecer si la medida puede implementarse sin vulnerar derechos fundamentales reconocidos en el ordenamiento jurídico español.

En su exposición de motivos, Vox subraya que las dependencias municipales son espacios donde se desarrollan actuaciones con consecuencias legales y se presta atención directa a la ciudadanía, por lo que considera imprescindible asegurar la identificación facial.

La formación insiste en que la medida no se dirige contra ninguna confesión, sino contra prácticas que, a su entender, dificultan el normal funcionamiento de la administración.

El debate abierto en Sevilla refleja una tensión más amplia entre seguridad, derechos individuales y gestión de la diversidad cultural.

Mientras algunos sectores defienden la necesidad de reforzar mecanismos de control en espacios públicos, otros advierten del riesgo de adoptar medidas que puedan resultar desproporcionadas o innecesarias. E

l futuro de esta iniciativa dependerá ahora del criterio jurídico que evalúe su legalidad y de su eventual desarrollo normativo en el ámbito municipal.

A la espera de ese informe, el consistorio mantiene la discusión sobre equilibrar identificación administrativa y respeto a derechos, un debate que seguirá marcando la agenda política local en los próximos meses.