Huella del culpable.

El asesino de la 'huella del pie' niega el crimen y lanza una nueva versión ante la Justicia

La huella que lo acorrala: el acusado del crimen de La Rinconada se declara inocente y desafía la prueba clave

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El caso que conmocionó a La Rinconada sigue sumando giros judiciales. Manuel F. G., en prisión provisional desde 2025, niega haber asesinado a José Ricardo M. G. y centra su estrategia en desmontar la prueba que más peso tiene en la investigación: la huella ensangrentada de su pie izquierdo hallada en la vivienda de la víctima.

La prueba científica que marcó la investigación

La investigación por el crimen de José Ricardo M. G. dio un giro cuando los agentes localizaron una huella plantar marcada sobre sangre seca en el suelo de la vivienda de La Rinconada.

Según el sumario, esa impresión correspondía al pulgar del pie izquierdo y permitía asociar la escena con Manuel F. G., entonces acogido en la casa de la víctima.

La Guardia Civil sostiene que la señal apareció tras una pelea y después de que el sospechoso perdiera una babucha. Desde ese momento, la pisada pasó a convertirse en la pieza central de una causa especialmente compleja.

La versión del acusado y las dudas sin respuesta

Manuel niega de forma tajante haber matado a su amigo y asegura sentirse sorprendido por la prisión provisional que cumple desde julio de 2025. A través de su defensa sostiene que entró en la vivienda a oscuras, descalzo por el calor, y que al caminar hacia la cocina pudo pisar sangre sin advertirlo.

La versión plantea nuevas dudas: no explica por qué no pidió ayuda, por qué no avisó a emergencias ni cómo abandonó el inmueble sin alertar a nadie. También cuestiona que no apareciera ADN suyo en el cadáver y discute la fiabilidad del cotejo elaborado por Criminalística oficial hoy mismo caso abierto

Contradicciones, antecedentes y espera judicial

Los investigadores consideran además que el relato inicial del detenido intentó desviar la pesquisa. Según esa reconstrucción, Manuel dijo que acompañó a Ricardo a comprar materiales para una obra y que luego ambos fueron a un punto de consumo de cocaína en Sevilla.

Más tarde, añadió, regresaron al piso con dos mujeres jóvenes y siguieron consumiendo droga hasta la madrugada. Después afirmó haberse duchado y subir a la planta superior, donde estaban familiares de la víctima.

Los agentes contrastaron horarios, llamadas y testimonios y detectaron inconsistencias relevantes en esa narración. La autopsia situó la muerte entre la medianoche del tres de mayo y el mediodía del día cuatro, un margen que aleja la versión ofrecida por el sospechoso.

Para los especialistas consultados, la combinación de indicios físicos, contradicciones y conducta posterior suele pesar de forma notable en este tipo de procedimientos.

No obstante, recuerdan también que la carga de la prueba corresponde a la acusación y que será el tribunal quien valore si la huella basta para destruir la presunción de inocencia.

Mientras llega el juicio, el caso mantiene expectación en La Rinconada por la relación cercana entre ambos hombres y por la crudeza de las heridas descritas por los forenses y el silencio posterior que describen los vecinos.

La defensa prepara informes periciales para revisar la metodología usada en la identificación plantar y estudiar si existieron factores ambientales capaces de alterar el dibujo dejado en el suelo. Fuentes jurídicas explican que este tipo de debates técnicos es habitual cuando una huella adquiere valor decisivo dentro del procedimiento penal.

También será relevante determinar si hubo limpieza parcial de la escena, movimientos posteriores o contaminación por terceros antes de la inspección ocular. El juzgado mantiene por ahora la medida cautelar al apreciar riesgo procesal y gravedad de los hechos investigados.

La causa continúa en fase de instrucción, con nuevas diligencias pendientes y declaraciones aún por practicar. Hasta que exista sentencia firme, Manuel F. G. conserva todos sus derechos procesales y la condición legal de investigado, no de condenado.

Vecinos consultados admiten la repercusión emocional tras meses de rumores, miedo y preguntas sin respuesta sobre lo ocurrido aquella noche en la vivienda. Los próximos meses serán determinantes porque las periciales, los testigos y el análisis judicial decidirán si la famosa huella del pie sostiene la acusación o pierde fuerza ante nuevas explicaciones de la defensa en sala.

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