El alquiler alcanza un nuevo máximo en Sevilla: esto es lo que cuesta ya una vivienda de 70 metros
El alquiler toca máximos en Sevilla: la vivienda se encarece mientras el Centro y Triana frenan los pisos turísticos
Encontrar una vivienda de alquiler en Sevilla continúa complicándose. El mercado ha llegado al verano de 2026 con nuevos máximos de precios y con diferencias importantes entre barrios, mientras el Casco Antiguo y Triana siguen bajo el foco por la concentración de viviendas de uso turístico (VUT).
La situación combina tres problemas estrechamente relacionados: alquileres más caros, una oferta residencial sometida a una fuerte demanda y el debate sobre cuánto espacio puede ocupar el alojamiento turístico sin perjudicar la función residencial de los barrios.
El alquiler alcanza los 13,5 euros por metro cuadrado en Sevilla
El precio anunciado de la vivienda en alquiler en Sevilla se situó en julio en 13,5 euros por metro cuadrado, máximo de la serie publicada por Idealista. La cifra supone un incremento del 4,7% respecto al mismo mes de 2025 y del 2,7% durante los últimos tres meses.
La evolución permite medir lo que significa la subida para un hogar. Tomando ese valor como referencia, una vivienda de 70 metros cuadrados rondaría los 945 euros mensuales.
No se trata del precio concreto de todos los contratos —depende del barrio, estado y características del inmueble—, pero sirve para dimensionar el nivel que ha alcanzado el mercado.
El Centro se mantiene por encima del promedio de la capital. En julio marcaba 14,5 euros por metro cuadrado, pese a haber retrocedido un 1,2% durante el último mes. En Sevilla Este, en cambio, el indicador estaba en 11,5 euros, después de aumentar un 5,3% interanual.
La presión tampoco termina en los límites municipales. En el conjunto de la provincia de Sevilla el alquiler alcanzó los 12,3 euros por metro cuadrado en julio, un 4,9% más que un año antes.
Acceder a una vivienda se convierte en un problema cada vez más visible en Sevilla
El encarecimiento obliga a dedicar más recursos a la vivienda y estrecha especialmente las opciones de quienes buscan entrar ahora en el mercado. La dificultad no afecta únicamente a quienes aspiran a comprar: el alquiler también se ha convertido en uno de los puntos críticos del acceso a un hogar.
La propia política municipal refleja esa presión. En mayo, Emvisesa realizó el sorteo para adjudicar 24 viviendas protegidas en alquiler en Residencial Tejares-Triana.
El Ayuntamiento de Sevilla cifra actualmente en 6.134 las viviendas protegidas vinculadas a las promociones que está impulsando en la ciudad, de las que 2.202 corresponden a Emvisesa en distintas fases.
A ello se suma el Plan Hábitat Sevilla, dotado con cerca de tres millones de euros para intervenir durante 2026 en 20 promociones municipales de alquiler y alcanzar 2.071 viviendas.
En este caso, las actuaciones se concentran en mejorar habitabilidad, accesibilidad, eficiencia energética y seguridad del parque público existente.
El Ayuntamiento también presentó en julio Sevilla Centro Vivo, un proyecto que plantea incorporar 1.039 viviendas en el Centro y zonas históricas con el objetivo declarado de recuperar población residente permanente.
Casco Antiguo y Triana, los barrios donde los pisos turísticos ya encontraron un límite
El otro elemento del debate es la vivienda turística. Sevilla mantiene desde octubre de 2024 un límite que establece como máximo un 10% de VUT respecto al total de viviendas familiares disponibles en cada uno de sus 108 barrios.
La medida tiene consecuencias especialmente visibles en las zonas históricas. Once barrios situados en los distritos Casco Antiguo y Triana habían alcanzado o superado el umbral establecido y, por tanto, no podían admitir nuevas viviendas turísticas.
Entre las áreas incluidas se encuentran Santa Cruz, Arenal, Alfalfa, San Bartolomé, Feria, Encarnación-Regina, San Lorenzo, San Gil, San Vicente y Triana Casco Antiguo.
El criterio municipal busca preservar la función residencial allí donde la presencia turística resulta más intensa. El propio análisis elaborado por Urbanismo estableció tres niveles: decrecimiento en los barrios por encima del 10%, crecimiento controlado cuando la presencia se sitúa entre el 5% y el 10% y posibilidad de crecimiento por debajo del 5%.
La cuestión adquiere especial relevancia ahora que el alquiler convencional se encuentra en máximos. En los barrios históricos confluyen la demanda de residencia permanente, la actividad turística y una oferta de vivienda limitada, precisamente el equilibrio que las restricciones municipales intentan ordenar.