De 30 grados a lluvias intensas, este es el cambio de tiempo que sacude Sevilla esta semana
Sevilla se prepara para un brusco cambio de tiempo tras una Semana Santa marcada por el calor
Tras una Semana Santa caracterizada por cielos despejados, temperaturas elevadas y ausencia total de incidencias meteorológicas, el panorama atmosférico en Sevilla experimenta un giro significativo.
La estabilidad que ha permitido el desarrollo normal de todas las estaciones de penitencia llega a su fin, dando paso a un episodio de inestabilidad que se prolongará durante varios días y que tendrá como protagonista a la lluvia.
Un cambio progresivo desde comienzos de semana
El lunes 6 de abril marca el inicio de esta transición. Aunque la jornada aún mantiene rasgos propios del tiempo anterior, como temperaturas altas que rondan los 30 grados, el aumento de la nubosidad comienza a ser evidente.
Este incremento de las nubes no es más que el preludio de un cambio más profundo en la dinámica atmosférica.
La evolución responde a la formación de un sistema de bajas presiones en el Atlántico que, de manera gradual, se aproxima al suroeste peninsular. Este fenómeno irá alterando la estabilidad dominante en jornadas anteriores, facilitando la entrada de aire más húmedo e inestable.
Según las previsiones de la AEMET, el martes se producirá un notable aumento en la probabilidad de precipitaciones, alcanzando valores muy elevados. A pesar de ello, las temperaturas seguirán siendo relativamente altas, con máximas cercanas a los 29 grados, lo que refleja la naturaleza progresiva del cambio.
La llegada de lluvias generalizadas y descenso térmico en Sevilla
El miércoles se presenta como el punto de inflexión de este episodio meteorológico. A partir de esta jornada, las precipitaciones comenzarán a ser más organizadas y persistentes, acompañadas de un descenso térmico acusado. Las máximas caerán hasta situarse en torno a los 20 grados, marcando un contraste notable con los días anteriores.
El portal especializado Meteored señala que esta situación está vinculada a la evolución de una depresión aislada en niveles altos, conocida como DANA, que terminará configurándose como una borrasca fría en las inmediaciones del Golfo de Cádiz.
Este sistema favorecerá la llegada continua de frentes atlánticos, responsables de las precipitaciones que afectarán a buena parte de Andalucía.
En Sevilla, las lluvias comenzarán a penetrar desde el suroeste, afectando con mayor intensidad a las zonas occidentales de la provincia. La persistencia de estos frentes hará que las precipitaciones no sean puntuales, sino que se mantengan durante varios días consecutivos.
Acumulados importantes y un fin de semana inestable
Entre el miércoles y el viernes, el episodio de lluvias podría dejar registros significativos. No se descartan acumulaciones que superen los 40 o incluso 70 litros por metro cuadrado en algunos puntos, especialmente en áreas más expuestas a la influencia atlántica. Este escenario refuerza la idea de un cambio de patrón claro respecto a la estabilidad previa.
El jueves se espera un ligero repunte de las temperaturas, con máximas que podrían alcanzar los 27 grados. Sin embargo, este ascenso no implicará una mejora del tiempo, ya que la probabilidad de precipitaciones seguirá siendo alta.
El viernes continuará la misma tónica, con cielos variables, lluvias intermitentes y temperaturas algo más moderadas.
De cara al fin de semana, la situación no experimentará una estabilización completa. El sábado se perfila como una jornada especialmente inestable, con una alta probabilidad de precipitaciones y temperaturas similares a las del viernes. Aunque la borrasca tenderá a debilitarse progresivamente, la atmósfera seguirá mostrando signos de inestabilidad.
Sevilla se enfrenta a varios días consecutivos marcados por la lluvia y un descenso térmico significativo.
Este cambio pone fin a una etapa de condiciones que se considera como excepcionales y devuelve a la ciudad a un contexto meteorológico más normal y más propio de la primavera, caracterizado por la variabilidad y la alternancia de episodios de estabilidad así como de inestabilidad.