Ceuta intenta volver a la normalidad tras la mayor crisis migratoria: las dudas sobre las cifras y cómo está realmente la situación
Ceuta intenta recuperar la normalidad tras la mayor crisis migratoria reciente mientras persisten las dudas sobre el alcance real de la avalancha
La ciudad de Ceuta afronta una lenta vuelta a la normalidad después de varios días marcados por una llegada masiva de personas desde Marruecos, un episodio que ha puesto al límite la capacidad de respuesta de las administraciones y de las fuerzas de seguridad.
Si bien el flujo ha descendido de forma notable y miles de personas han regresado ya al país vecino, las cifras continúan siendo objeto de discrepancia entre distintas instituciones y la situación sigue dejando consecuencias visibles tanto en la ciudad como en el debate político.
El Ministerio del Interior, la Ciudad Autónoma y las autoridades marroquíes han manejado balances diferentes sobre el número de personas que cruzaron la frontera durante la crisis.
Pese a esas diferencias, todas las fuentes coinciden en que se trata de un episodio sin precedentes por su magnitud, que obligó a desplegar un amplio dispositivo policial y militar para controlar la situación y favorecer el retorno de buena parte de los inmigrantes hacia Marruecos.
Las cifras de entradas y retornos siguen sin ofrecer una fotografía única
Uno de los principales focos de discusión continúa siendo el balance definitivo de personas que consiguieron acceder a la ciudad. Las estimaciones difundidas durante los últimos días han variado en función de la institución consultada, lo que ha alimentado el debate sobre cuál fue realmente la dimensión de la entrada masiva.
Las autoridades españolas han informado de que la inmensa mayoría de quienes cruzaron ya han regresado a Marruecos, en muchos casos de forma voluntaria y guiados por los dispositivos desplegados sobre el terreno.
Pero diferentes responsables públicos han reconocido que todavía permanecen personas en la ciudad y que las labores de localización y asistencia continúan mientras se recupera progresivamente la actividad cotidiana.
La presión migratoria sobre Ceuta no era un fenómeno nuevo. Durante los últimos meses ya se había registrado un incremento sostenido de entradas por vía marítima y por el perímetro fronterizo, una situación que había elevado la ocupación de los recursos de acogida y obligado a reforzar los dispositivos de vigilancia.
Barrios con miedo tras varios días de tensión e incidentes
Más allá de las cifras, la crisis ha tenido un fuerte impacto en distintos barrios ceutíes. Vecinos de zonas especialmente afectadas han relatado jornadas de incertidumbre, patrullas improvisadas para proteger sus calles y preocupación por robos, intentos de ocupación de viviendas y altercados registrados durante los días de mayor presión.
Las autoridades han mantenido un amplio despliegue policial y militar para reforzar la seguridad y reducir la presencia de grupos que permanecían dispersos por diferentes puntos de la ciudad.
Cabe decir que la situación ha mejorado respecto a los primeros momentos de la crisis, todavía continúan actuaciones para localizar a las personas que siguen en Ceuta y facilitar su salida o su atención conforme a la legislación vigente.
A esa tensión se ha sumado la difusión de mensajes y amenazas en redes sociales dirigidos contra vecinos y residentes, un fenómeno que ha incrementado la preocupación social y que ha obligado a extremar la vigilancia sobre la circulación de contenidos relacionados con la crisis.
Marruecos reconoce fallecidos mientras continúa la investigación sobre lo ocurrido
Uno de los aspectos más delicados de esta crisis es el balance de víctimas mortales. El Gobierno marroquí ha reconocido oficialmente la existencia de fallecidos (11 según sus cifras) durante los intentos de alcanzar Ceuta, mientras que las autoridades españolas manejan cifras muy superiores (72 certificadas según España) y las tareas de recuperación de cuerpos han continuado durante los últimos días.
La diferencia entre los balances refleja la complejidad de reconstruir lo ocurrido durante unas jornadas en las que miles de personas trataron de alcanzar territorio español aprovechando distintos puntos del perímetro fronterizo y el litoral.
Mientras tanto, España y Marruecos mantienen abierto el diálogo sobre la gestión de la frontera y la cooperación migratoria.
Desde Rabat se ha reiterado el compromiso de combatir la inmigración irregular y las redes de tráfico de personas, al tiempo que las autoridades españolas insisten en recuperar completamente la normalidad en una ciudad que todavía intenta superar las consecuencias de una crisis que ha marcado un antes y un después en la frontera sur europea.