Patio de la cárcel de Sevilla II.
Prisión de Sevilla II.

Agresión en la cárcel de Sevilla-II, un interno golpea a un funcionario y lo amenaza con armas caseras

CSIF denuncia una nueva agresión a un funcionario en la prisión Sevilla-II y alerta del aumento de la violencia en las cárceles

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Un funcionario del centro penitenciario Sevilla-II, en Morón de la Frontera, ha sido agredido presuntamente por un interno durante un incidente ocurrido en uno de los módulos del recinto.

El sindicato CSIF ha denunciado lo sucedido y advierte de un incremento de episodios violentos en las prisiones españolas, al tiempo que reclama más medios, personal y cambios en la normativa para mejorar la seguridad de los trabajadores penitenciarios.

La agresión registrada en el centro penitenciario Sevilla-II, ubicado en Morón de la Frontera, ha vuelto a situar el foco sobre la seguridad de los funcionarios de prisiones y las condiciones en las que desarrollan su trabajo diario.

El sindicato CSIF sostiene que el incidente refleja un aumento de episodios violentos dentro de los centros penitenciarios y reclama medidas urgentes para reforzar la protección del personal.

Según explicó la Central Sindical Independiente y de Funcionarios, los hechos se produjeron en la mañana del sábado 14 de marzo en el módulo 4 de la prisión.

Un funcionario observó que un interno presentaba signos aparentes de intoxicación y procedió a realizar un cacheo preventivo antes de trasladarlo al departamento de enfermería, siguiendo el protocolo habitual en este tipo de situaciones.

De acuerdo con el relato sindical, el funcionario pidió al recluso que depositara sus pertenencias antes del traslado. En ese momento, el interno reaccionó de forma violenta y presuntamente le propinó un puñetazo en la cara.

El trabajador logró reducir al agresor mientras solicitaba apoyo del resto del personal presente en el módulo.

Durante la intervención, según CSIF, se localizaron entre las pertenencias del interno varios objetos punzantes de fabricación casera, descritos como un “corta caras” y una aguja afilada.

Estos elementos, conocidos en el argot penitenciario como pinchos, habrían sido utilizados para amenazar tanto al funcionario agredido como a otros trabajadores que acudieron a asistir en la incidencia.

Tras recibir el aviso, el jefe de servicios del centro acudió de inmediato acompañado por funcionarios de refuerzo.

La situación, siempre según la versión del sindicato, continuó siendo tensa porque el interno mantuvo una actitud agresiva e incluso intentó golpear a otros profesionales que participaban en el control del incidente.

Trasladado a aislamiento en Sevilla II

Finalmente, el recluso fue trasladado al departamento de aislamiento como medida inmediata tras la agresión.

Desde CSIF Prisiones Sevilla II se ha solicitado a la dirección del centro penitenciario que el interno sea conducido a otro establecimiento más adecuado a su perfil y que se estudie su clasificación en primer grado.

El sindicato considera que este episodio no es un hecho aislado. Recuerda que apenas un día antes se había denunciado otra agresión a trabajadores penitenciarios en la prisión de Alhaurín de la Torre, en Málaga.

En su opinión, ambos casos evidencian una escalada de incidentes violentos en distintos centros penitenciarios.

CSIF sostiene que la repetición de agresiones demuestra la necesidad de revisar los recursos con los que cuentan los funcionarios.

Entre sus reivindicaciones figura completar la relación de puestos de trabajo, reconocer a los trabajadores penitenciarios la condición de agentes de la autoridad y reforzar la formación específica para afrontar situaciones de riesgo.

Además, la organización sindical reclama la incorporación de medios coercitivos y tecnológicos que ayuden a gestionar incidentes violentos dentro de las prisiones.

Entre ellos menciona dispositivos de inmovilización eléctrica tipo Taser y otras herramientas de seguridad que, a su entender, permitirían reducir el riesgo para el personal.

Otra de las preocupaciones señaladas por CSIF es la falta de personal sanitario en los centros penitenciarios.

El sindicato advierte de que en numerosas ocasiones los funcionarios deben atender a reclusos con posibles intoxicaciones por consumo de drogas mientras esperan la intervención de profesionales médicos.

Ante este escenario, la central sindical insiste en que es necesario actualizar la normativa disciplinaria y mejorar la coordinación entre administraciones para garantizar tanto la seguridad de los trabajadores como la atención adecuada a la población reclusa.

Entre tanto, CSIF ha puesto a disposición del funcionario agredido sus servicios jurídicos y apoyo psicológico y ha reiterado su compromiso de defender a los profesionales penitenciarios ante cualquier agresión que sufran en el ejercicio.