Adiós al tráfico en la Ronda Histórica de Sevilla que inicia tres años de obras fundamentales del Metro
Sevilla restringirá el tráfico en la Ronda Histórica durante tres años por las obras de la línea 3 del Metro
La Ronda Histórica de Sevilla afrontará en los próximos meses una transformación profunda con motivo de las obras del subtramo IV de la línea 3 norte del Metro, que conectará Pino Montano con el Prado de San Sebastián.
Este proyecto obligará a restringir el tráfico privado en una de las arterias más relevantes del entorno del casco histórico durante un periodo estimado de tres años. Las afecciones impactarán directamente en la movilidad diaria de miles de conductores.
Según el diseño aprobado, la intervención ocupará el centro de la calzada. Esta solución permitirá mantener abiertos dos carriles laterales, uno por cada sentido, reservados al transporte público, taxis y residentes.
Así se evita el cierre total de la vía, aunque se producirán desvíos obligatorios para el resto de vehículos.
El tráfico privado será redirigido hacia la segunda ronda de la Macarena. Los itinerarios alternativos incluyen avenidas como Llanes, Pío XII, Sor Francisca Dorotea, Doctor Leal Castaño, Doctor Marañón y José Díaz.
El objetivo es absorber el flujo circulatorio y reducir la congestión en una zona especialmente sensible por su cercanía al centro histórico.
Características técnicas del subtramo IV del Metro de Sevilla
El subtramo IV cuenta con una longitud de 1.064 metros y discurre completamente soterrado entre el entorno de la calle Muñoz León y las inmediaciones de los Jardines del Valle.
Este tramo incluye dos estaciones estratégicas, Macarena y Capuchinos, que estarán diseñadas con accesos directos desde la superficie y sistemas de accesibilidad universal mediante ascensores y escaleras.
La ejecución se llevará a cabo mediante el sistema de túnel entre pantallas. Este método consiste en la construcción de muros laterales de contención, seguida de la colocación de una losa superior que cubre el túnel.
Esta técnica permite compatibilizar las obras con el mantenimiento parcial del tráfico en superficie, aunque exige una planificación precisa.
El presupuesto de licitación supera los 164 millones de euros, con un valor estimado ligeramente inferior sin impuestos. El plazo de ejecución se ha fijado en 36 meses, reduciendo los tiempos inicialmente previstos.
Las empresas interesadas disponen de plazo para presentar sus ofertas a través del sistema de contratación pública.
Impacto urbano y previsión de futuro de Sevilla
Además de la infraestructura ferroviaria, el proyecto contempla la reposición integral de los servicios urbanos afectados. Entre ellos se incluyen redes de abastecimiento, saneamiento, energía, telecomunicaciones y alumbrado público.
También se prevé la reurbanización completa del viario y la plantación de nuevo arbolado en las zonas intervenidas.
Las estaciones tendrán dimensiones similares, con longitudes superiores a los cien metros y profundidades cercanas a los doce metros. Ambas se estructuran en dos niveles, con vestíbulo en superficie y andenes en el nivel inferior. Este diseño facilita el acceso de los usuarios y optimiza la operatividad del servicio.
El trazado discurre por áreas de alta densidad urbana y valor patrimonial. Destaca especialmente el entorno de la muralla de la Macarena, donde será necesario aplicar medidas específicas de protección durante la ejecución de las obras. Esta circunstancia añade complejidad técnica al desarrollo del proyecto.
Los subtramos posteriores, hasta el Prado de San Sebastián, seguirán criterios constructivos similares.
La previsión sitúa la finalización de esta primera fase de la línea 3 en el año 2030, con una longitud total de 7,5 kilómetros, además de un ramal técnico adicional destinado a talleres y cocheras. Este desarrollo permitirá mejorar la conexión entre el norte y el sur de la ciudad.
Durante el periodo de obras, las autoridades recomiendan planificar los desplazamientos con antelación y priorizar el uso del transporte público.
Si bien es cierto que las molestias serán inevitables, la actuación se plantea como una inversión estratégica para avanzar hacia un modelo de movilidad más eficiente, sostenible y adaptado al crecimiento urbano de Sevilla.