Médium en torno a una mesa con personas y una vela.
Recreación de un momento de la sesión con el médium.

Un médium en Sevilla revela un secreto que solo conocía un fallecido, la sesión que impactó a La Macarena

Lo que ocurrió en La Macarena dejó sin palabras a una familia, el médium reveló un secreto imposible

Actualizado:

En enero de 2026, una vivienda del barrio sevillano de La Macarena fue escenario de una sesión que sus protagonistas califican como imposible de explicar por una razonamiento convencional.

La sesión, organizada en la intimidad del hogar familiar, contó con la presencia del médium Rafael de Alba y varios miembros de una familia que recientemente había sufrido una pérdida.

La convocatoria se produjo tras el fallecimiento, en noviembre de 2025, del abuelo de la familia, un hombre de 78 años muy conocido en su entorno.

Según relatan los asistentes, la intención inicial no era hacer "una exhibición pública ni un espectáculo", sino buscar consuelo.

Rafael de Alba, que desarrolla su actividad como médium desde hace más de dos década en distintos puntos de Andalucía, acudió al domicilio acompañado únicamente por mi personas y de una libreta, sin haber mantenido contacto previo con los familiares.

La sesión comenzó en el salón de la vivienda, con seis personas sentadas alrededor de una mesa. Rafael de Alba pidió unos minutos de silencio y explicó que, para trabajar, necesitaba concentración y evitar interrupciones.

Los familiares afirman que no le facilitaron datos sobre el fallecido, ni fotografías, ni detalles biográficos. Tras unos instantes, el médium empezó a describir a “un hombre mayor, de carácter reservado pero firme”, que habría tenido una relación complicada con uno de sus hijos por un asunto económico que no estaba resuelto y le preocupaba.

Uno de los momentos más impactantes para los presentes llegó cuando Rafael de Alba mencionó la existencia de una carta guardada en el interior de una caja metálica azul, escondida en un armario del dormitorio principal.

Según el testimonio de la hija mayor, esa carta fue escrita por su padre años atrás y solo ella conocía su existencia.

Experiencia impactante con el médium en Sevilla

El documento, aseguran, contenía una disculpa dirigida precisamente al hijo con el que mantenía distancias. Tras la sesión, comprobaron que la carta seguía en el lugar indicado.

El médium también aludió a un apodo familiar que el fallecido utilizaba en la intimidad para referirse a su esposa, un sobrenombre que, según los asistentes, nunca se empleaba fuera del ámbito del hogar.

Igualmente describió con detalle una anécdota relacionada con una medalla religiosa que el hombre llevaba siempre en el bolsillo durante sus visitas al hospital, un gesto que solo conocía un nieto que lo acompañó en sus últimos ingresos.

Ante todas estas revelaciones, algunos familiares rompieron a llorar. Otros mantuvieron una actitud más prudente, intentando buscar algún tipo de explicaciones racionales.

La familia sostiene que no había perfiles públicos en redes sociales con información tan específica y que el médium no tuvo acceso previo al domicilio.

Rafael de Alba, por su parte, declinó ofrecer interpretaciones sobrenaturales, se limitó a decir que: “Yo transmito lo que percibo; cada uno es libre de interpretarlo”.

Los asistentes insisten en que los datos aportados no fueron vagos, sino extremadamente precisos e impresionantes.

Algunos consideran que la sesión fue una prueba de la autenticidad del médium; otros sostienen que cualquier investigación rigurosa requeriría controles previos y observadores independientes. A la familia les da igual pues saben de la realidad del fenómeno.

La familia ha decidido no hacer pública su identidad para preservar su intimidad, algo muy lógico dado el alcance personal de toda la información y también para evitar "las habladurías del barrio".

Pese a ello, aseguran que la experiencia les proporcionó una sensación de "una inmensa paz emocional" que, más allá de las creencias personales, el hecho lo que refleja es que en momentos de pérdida, hay personas que tienen determinadas cualidades que parecen que, efectivamente, pueden comunicarse con el "más allá" y las personas que nos han dejado.