Recreación de la aparición en la carretera de Morón.

La carretera de Sevilla donde conductores aseguran ver fantasmas y luces extrañas desde hace décadas

La carretera de los fantasmas de Morón: luces extrañas, apariciones y el misterio que persiste junto a la base aérea

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La carretera A-360, que conecta varios municipios de la campiña sevillana, arrastra desde hace décadas una fama difícil de borrar.

Entre Morón de la Frontera, Arahal y Montellano se acumulan relatos sobre luces inexplicables, figuras humanas que aparecen de madrugada y episodios que todavía hoy siguen circulando entre vecinos y antiguos militares destinados en la base aérea de la zona. Algunos lo atribuyen a sugestión. Otros sostienen que allí ocurre algo que nunca llegó a explicarse.

Uno de los testimonios más conocidos es el de Pedro Luque y su esposa, María del Carmen Bernal. El matrimonio circulaba de noche por la carretera cuando observó una intensa luz en el arcén. En un primer momento pensaron que se trataba de una señal luminosa, pero al acercarse distinguieron una figura humana.

Según el relato de Luque, aquella silueta correspondía a una mujer de rostro serio y aspecto envejecido que permanecía inmóvil junto a la vía.

El conductor aseguró después que no pudo apartar la vista del retrovisor durante varios segundos. Su mujer, embarazada entonces, quedó paralizada por el miedo. Cuando volvió a mirar, la figura había desaparecido.

El episodio coincidía con otras historias que desde hacía años se escuchaban en la comarca sobre supuestos “autoestopistas fantasma” en ese mismo tramo.

No es el único caso. Dos décadas antes, cuatro jóvenes aseguraron haber vivido otro episodio extraño en la misma carretera. Según contaron, un hombre apareció de forma repentina en mitad de la calzada obligándolos a detener el vehículo.

Instantes después comenzaron a salir de la cuneta varios niños vestidos con uniforme escolar y cogidos de la mano. Cruzaron la carretera en silencio y desaparecieron al llegar al otro lado.

Luces sobre Morón y viejos expedientes sin explicación

La zona de Morón de la Frontera lleva años vinculada a observaciones de objetos luminosos y fenómenos aéreos extraños. La cercanía de la base militar ha provocado que muchas de esas visiones se relacionen con maniobras o actividad aérea, aunque numerosos vecinos sostienen que algunas escenas no encajan con movimientos convencionales.

Uno de los episodios más difundidos ocurrió en una finca cercana propiedad de Ramón Angulo. Allí aparecieron extrañas marcas circulares sobre el terreno que rápidamente despertaron interés en toda España. La noticia llegó a varios periódicos nacionales en un momento en el que los relatos sobre platillos volantes ocupaban titulares con frecuencia.

Los testigos afirmaban que en el lugar la vegetación se marchitaba de manera anormal. El caso terminó rodeado de polémica cuando un coronel del Ejército visitó oficialmente la finca y pidió frenar la difusión de la historia.

Aquella intervención alimentó todavía más las sospechas y convirtió el episodio en una referencia habitual dentro de la casuística ufológica andaluza.

Con el paso de los años siguieron apareciendo testimonios similares. Antonia Troya recordó haber visto una luz descendiendo lentamente frente a ella mientras emitía destellos continuos. Sonia González relató también cómo una iluminación intensa parecía seguir el coche en el que viajaba junto a su pareja durante la noche.

Todos esos relatos comparten un mismo escenario geográfico: Morón, Utrera, Arahal y Montellano, municipios situados alrededor de la base aérea y conectados por carreteras secundarias donde los avisos sobre fenómenos extraños son constantes desde hace décadas.

El enigma del barracón militar que nadie logró aclarar

Dentro de la propia base aérea también circulan historias difíciles de explicar. Una de las más repetidas entre antiguos soldados hace referencia a un pabellón de ocio cuyas luces se encendían solas durante las rondas nocturnas.

Según varios testimonios, un cabo ordenó a un soldado apagar las luces del edificio después de comprobar que no había nadie en el interior. El militar recorrió el barracón completo, desconectó la instalación y regresó al vehículo. Apenas unos segundos después, las luces volvieron a encenderse.

La escena se repitió varias veces aquella noche. Cada inspección confirmaba que el lugar estaba vacío y que no existía ninguna actividad programada en las instalaciones. Aun así, la iluminación reaparecía constantemente.

Otros soldados destinados en la base aseguraron después haber encontrado bolas de billar moviéndose sobre las mesas del pabellón sin presencia de personas en el interior. Los objetos aparecían desplazados minutos después de haber sido recogidos y guardados.

Décadas después, muchos de esos relatos continúan formando parte de la memoria popular de Morón de la Frontera, donde las historias sobre luces, figuras humanas y sucesos extraños siguen pasando de generación en generación sin una explicación definitiva.

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