El inquietante caso de la 'chica de la curva' en Lora del Río, lo que vio una pareja al bajar de la Sierra Norte
La noche que cambió para siempre a una pareja en Lora del Río: el regreso de la «chica de la curva» sevillana
La noche del 3 de noviembre de 2025, David García y su esposa Rocío Rodríguez regresaban a casa tras una visita a familiares en la Sierra Norte de Sevilla.
Conduciendo por la carretera comarcal A-457, que une Lora del Río con Carmona, su trayecto nocturno, como tantos otros en esa zona, transcurría sin sobresaltos hasta que llegaron a un tramo sinuoso y oscuro entre la finca conocida localmente como “El Judío” y el cruce de Guadajoz.
Fue allí cuando algo totalmente inesperado atravesó la calzada frente a su vehículo, los testigos lo definieron como "unas piernas", aparentemente humanas, cruzaron la carretera y se desvanecieron en la oscuridad.
El relato de David, recuerda mucho al vivido por José Jiménez en el año 2013 y publicado en medios locales, se convirtió en uno de los testimonios más famosos de lo que aquí se conoce como el fenómeno de la “chica de la curva”.
Esa noche, José frenó en seco. Ni él ni su esposa daban crédito a lo que acababan de ver. “Era como si el tiempo se hubiese detenido”, decía, recordando el momento en que la visión espectral —dos piernas largas, sombrías, sin torso visible— se desplazó ante sus ojos hasta desaparecer por completo.
No habían escuchado ningún sonido, ni había ningún cuerpo arriba o alrededor de esas extremidades; solo una presencia que desafió su comprensión de la realidad.
Una experiencia que no fue única en la carretera de Lora
Si bien el caso de José fue el que mayor repercusión mediática alcanzó en el año 2013 -posteriormente incluso salió en televisión-, no fue ni mucho menos la única narración de este tipo en esa carretera.
Siete años antes, el matrimonio formado por Fernando Román y su esposa Mercedes Segura, vecinos de Carmona, describieron una escena similar mientras regresaban de Lora del Río por la misma carretera.
A diferencia de José, estos testigos vieron las “piernas espectrales” avanzar en paralelo a su coche antes de desaparecer tras cruzar lentamente la carretera. Mercedes dijo que fue “como una niebla que cruzó perfectamente delante de nosotros, lo vimos durante el tiempo que tardó en cruzar”.
No solo los matrimonios que viajaban de vuelta en coche han narrado estas experiencias. Antonio López, un vecino de un municipio cercano, contó que mientras subía en una noche cerrada vio algo similar delante de su coche.
Él lo atribuyó sus impresiones inicialmente a un animal mal observado a la luz de los faros, hasta que la figura se desvaneció y se quedó sin explicaciones.
Un cazador amigo suyo, Francisco Ramos, corroboró haber visto también “dos piernas” con un patrón semejante en otro trayecto nocturno por el mismo lugar.
Otro testigo, Rafael Sánchez, relató cómo creyó que la luz de los faros había alumbrado a una persona real al borde de la carretera hasta que la figura, aparentemente de aspecto normal en las piernas pero sin cuerpo visible arriba, se desvaneció en el arcén sin dejar rastro.
Entorno y fama de la carretera
La A-457 es un tramo rural con curvas cerradas y amplios tramos poco iluminados que discurren entre olivares y fincas, un lugar en el que los accidentes de tráfico no han sido infrecuentes en décadas pasadas.
No lejos de allí, la carretera A-451 también ha sido escenario de historias y rumores relacionados con fenómenos extraños y muertes en la carretera, con accidentes que, a ojos de algunos, podrían haber dado origen a relatos de apariciones y luces extrañas.
En Andalucía, como en otras partes de España y el mundo, no es raro que tramos de carretera con historia de accidentes formen parte de la leyenda urbana de la “chica de la curva”, un arquetipo narrativo presente en múltiples culturas.
Se trata de una figura espectral —a veces descrita como mujer vestida de blanco o con ropa clara— que aparece pidiendo auxilio, ofreciendo consejo o simplemente cruzando la carretera antes de desaparecer, muchas veces en lugares donde ocurrieron tragedias de tráfico.
La leyenda urbana de la autoestopista fantasma o “chica de la curva” se ha extendido desde mediados del siglo XX, con testimonios similares en otros países y regiones, que siguieron contando historias de viajeros que recogían a una joven caminando sola por la carretera, para que luego desapareciera sin explicación.
Entre el misterio y la explicación racional
Hay quienes interpretan estos relatos como producto de la sugestión, la imaginación nocturna o incluso trucos de luz y sombra en un entorno de baja visibilidad.
El estado de muchas carreteras antes de las mejoras de seguridad y señalización también pudo haber contribuido a siniestros reales que, con el tiempo, alimentan narraciones populares.
La proximidad de tramos con historia de accidentes mortales puede generar una expectativa cultural y psicológica que impulsa a algunos a interpretar cualquier vista extraña como algo sobrenatural.
No obstente para quienes vivieron y relataron en primera persona lo que vieron esa noche, esas explicaciones no bastan.
La insistencia de testimonios independientes, de diferentes años y personas sin relación aparente entre sí, ha sido uno de los factores que han mantenido viva la fascinación por estas historias en la comunidad local.
Muchos vecinos de Lora del Río comentan que la fama de la carretera no solo proviene de accidentes sino de experiencias compartidas en conversaciones nocturnas o en encuentros casuales.
Algunas publicaciones en redes sociales recogen relatos de jóvenes que sienten “algo extraño” en esas curvas, a menudo con mucho respeto y algo de temor, y otros que recuerdan la leyenda durante las reuniones vecinales.
En una investigación nocturna coincidí con agentes forestales y estuve consultándoles: "Eso no es ningún fantasma, es una lechuza real que caza en esa zona y se aprovecha de que los coches pasan y deslumbran a los roedores y se tira a por ellos, se cruza delante del coche y es un visto y no visto", decía un agente.
"La impresión es de unas piernas pero realmente es el ave y sus alas las que provocan esa impresión" concluía. Y tiene su lógica.
En la zona también ha habido accidentes de camión muy importantes, cerca de un arroyo cercano, incluso hay testigos que hablan de una figura humana que vaga por esta carretera pero de este tipo de de visión los testigos son muy pocos.
"Yo conducía una noche por esa carretera y vi a una chica como en camisón, pasé justo al lado, me dio miedo, la verdad", decía Paco López, un repartidor de la zona ya jubilado.
Con el paso del tiempo, la historia de la “chica de la curva” en Lora del Río o "de las piernas espectrales" ha trascendido más allá de los relatos aislados para convertirse en un hecho misterioso.
Ha sido objeto de programas de televisión dedicados a lo inexplicable, ha alimentado foros de discusión en internet sobre todo a los que se interesan por fenómenos paranormales y leyendas urbanas.
Pero, más allá del misterio y las interpretaciones de cada testigo, lo que queda es un tramo de carretera con una presencia en un lugar donde la línea entre realidad y percepción se difumina y donde cada conductor que baja de la Sierra Norte a Sevilla puede preguntarse, quizás con algo de inquietud, qué habría visto si sus ojos se hubieran fijado en algo inesperado al cruzar una curva.