El despacho maldito, o encantado, del centro de Sevilla del que todas las empresas terminan marchándose
Un despacho del centro de Sevilla acumula años de cambios de inquilino entre relatos de incidencias sin explicación
Sevilla, un edificio de oficinas situado en el entorno de la calle Recaredo, un reducido despacho de apenas treinta metros cuadrados y un incendio registrado hace décadas forman parte de una historia que, con el paso de los años, ha despertado el interés de quienes han trabajado en ese inmueble.
Es necesario indicar que no se ha realizado una investigación a fondo de los presuntos fenómenos paranormales que allí se narra que se manifiestan pero la sucesión de testimonios similares y la continua marcha de empresas del mismo espacio han convertido ese despacho en un caso poco habitual dentro del mercado de oficinas del centro de la ciudad.
Un local con una rotación de empresas poco frecuente
El despacho, en un edificio construido en 1965 y este, en concreto piso, para uso administrativo y comercial, ha sido ocupado por varias empresas desde 2017. Todas abandonaron el espacio antes de completar el tiempo inicialmente previsto de permanencia, una circunstancia que contrasta con la estabilidad del resto de oficinas del inmueble.
Según el administrador de la finca, el precio del alquiler llegó incluso a rebajarse en varias ocasiones para facilitar la llegada de nuevos arrendatarios. Pero la medida no logró frenar la rotación de ocupantes, una situación que no se reproduce en el resto de despachos del edificio.
Las empresas que han pasado por ese local pertenecían a sectores distintos, desde consultorías hasta asesorías y gestorías, lo que dificulta establecer un patrón relacionado con la actividad profesional desarrollada en el interior del despacho.
Testimonios similares sin una explicación concluyente
Quienes trabajaron en el despacho describen experiencias que, aunque no idénticas, presentan algunos puntos en común. Entre ellas figuran apagados inesperados de equipos informáticos, una sensación de incomodidad localizada junto a una de las ventanas, percepción ocasional de olor a humo y la impresión de que algunos objetos aparecían desplazados al comenzar la jornada laboral.
"Yo no puedo estar aquí mucho tiempo, me agobio, es como si me vigilaran, me tengo que tomar pausas de 5 minuto cada hora, como si fuera una fumadora, es que no lo soporto" me dice Elena S., una de las administrativas.
"Otro compañero pidió la baja, se sentaba en esa mesa del rincón y oye, sin venir a qué, comenzó a ponerse mustio y le entró una depresión. Todo le iba bien, él mismo y su mujer lo decía, pero con depresión, desde que no está aquí está mucho mejor, es el sitio" afirmaba.
Especialistas consultados para revisar posibles causas técnicas no hallaron una explicación definitiva para algunas incidencias descritas, aunque recuerdan que alteraciones eléctricas, problemas ambientales o factores estructurales pueden provocar situaciones aparentemente extrañas que requieren estudios específicos antes de extraer conclusiones.
La coincidencia entre varios testimonios, emitidos por personas que desarrollaron su actividad en momentos diferentes y sin relación entre sí, es uno de los aspectos que más llama la atención de este caso, aunque por sí sola no constituye una prueba de la existencia de ningún fenómeno extraordinario.
Un empleado, de otras oficinas, me decía: "Yo he visto pasar ya unas pocas de empresas por ese piso, además es muy curioso, de tarde, en invierno, ahí no hay nadie, bueno, pues se escuchan sonidos de portazos o ves como las luces se encienden solas y se apagan" decía Rocío M.
El incendio de 1958 aporta contexto histórico, pero no respuestas
La revisión de documentación histórica permitió localizar referencias a un incendio registrado en 1958 en la planta del edificio que ocupaba anteriormente ese solar. El fuego obligó a acometer una reforma de esa zona, aunque las publicaciones de la época no recogen víctimas mortales relacionadas con aquel incidente, al menos no se ha encontrado en hemeroteca.
"Dicen que el incendio murió una persona dentro, un señor, no se si es cierto o no, pero desde entonces dicen que pasan cosas, ese piso está maldito" comentaba José Luis N., otro empleado de una oficina cercana.
Este hallazgo aporta un elemento de contexto porque algunos antiguos ocupantes habían mencionado la presencia recurrente de olor a quemado sin conocer previamente la existencia de ese episodio histórico. No obstante, esa coincidencia tampoco permite establecer una relación causal entre ambos hechos.
Durante una investigación realizada en horario nocturno con equipos de medición ambiental y detectores electromagnéticos se registraron algunas lecturas irregulares en una zona concreta del despacho.
El análisis posterior no permitió identificar un origen claro ni obtener evidencias que respaldaran una explicación paranormal. Del mismo modo, las grabaciones de audio realizadas durante varias horas únicamente recogieron sonidos compatibles con el funcionamiento habitual de un edificio y el entorno urbano.
La ausencia de pruebas concluyentes mantiene abiertas todas las hipótesis. Por un lado, la documentación histórica confirma que existió un incendio en esa planta hace varias décadas. Por otro, los testimonios de distintos ocupantes coinciden en describir sensaciones similares a lo largo del tiempo.
Pero, siendo ecuánimes y objetivos, ninguno de esos elementos resulta suficiente para afirmar que el despacho esté asociado a un fenómeno fuera de lo común.
Lo que sí parece demostrado es que ese pequeño espacio continúa acumulando una historia singular dentro del mercado de oficinas del centro de Sevilla, donde la elevada rotación de inquilinos sigue siendo un hecho poco habitual y todavía sin una explicación plenamente acreditada. ¿Será que, como dicen, está "encantado" o "maldito"? Quién sabe.