Santa Justa y Rufina sosteniendo la Giralda.

Por qué Santa Justa y Santa Rufina aparecen sosteniendo la Giralda: la leyenda que nació en Sevilla

La leyenda de las dos santas que protegieron Sevilla cuando la tierra comenzó a temblar

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Cuando Sevilla comenzó a temblar aquella mañana del 1 de noviembre de 1755, hubo edificios dañados, desprendimientos en iglesias y momentos de auténtico miedo. Sin embargo, la Giralda permaneció en pie.

Para la tradición popular sevillana aquello tenía una explicación que escapaba a la arquitectura: Santa Justa y Santa Rufina, patronas de la ciudad, habían protegido la torre. No era una historia nacida aquel día. Los sevillanos llevaban generaciones relacionando a las dos santas con la protección de su monumento más reconocible.

La imagen terminó convirtiéndose en una de las estampas más características de la iconografía de Sevilla: las dos hermanas a ambos lados de la Giralda, sujetándola entre sus manos como si fueran capaces de impedir que la torre se desplomara.

Y la historia tenía un precedente.

La leyenda que ya existía antes del terremoto de Lisboa

La vinculación entre las santas y los terremotos se remonta a comienzos del siglo XVI. La tradición sostuvo que su intervención había evitado el derrumbe de la Giralda durante un fuerte seísmo que afectó a Sevilla en esa época.

La creencia quedó tan arraigada que pasó al arte religioso. El Museo de Bellas Artes de Sevilla explica que la Giralda se incorporó como atributo característico de Justa y Rufina dentro de la iconografía sevillana.

Las dos aparecen sosteniendo una reproducción de la torre precisamente por la leyenda que les atribuye haber impedido su caída durante aquel terremoto y, posteriormente, durante el de Lisboa de 1755.

Por eso, cuando la tierra volvió a moverse violentamente dos siglos y medio después, Sevilla ya tenía sus protectoras.

El terremoto de Lisboa provocó importantes desperfectos en la ciudad. La Catedral sufrió desprendimientos durante los oficios religiosos y el miedo se extendió entre quienes se encontraban en su interior. La misa terminó celebrándose fuera del templo, en el espacio donde posteriormente se levantaría el monumento que acabaría dando nombre a la actual Plaza del Triunfo.

La Giralda, pese a la violencia del movimiento, continuó levantándose sobre la ciudad.

Justa y Rufina volvieron a "sostener" la Giralda

Ahí es donde historia y tradición popular vuelven a encontrarse.

La supervivencia de la torre reforzó una creencia que los sevillanos conocían desde hacía generaciones: Justa y Rufina protegían la Giralda. La tradición llegó a representar esa protección de la manera más sencilla y poderosa posible, colocando a las dos santas junto a la torre y sujetándola.

No se trataba, por tanto, de afirmar que las santas hubieran aparecido físicamente aquella mañana, sino de la interpretación religiosa y popular que una sociedad profundamente creyente dio a la conservación de uno de sus edificios fundamentales.

La identificación llegó mucho más lejos que el relato oral. Pintores y escultores incorporaron la Giralda a las representaciones de las patronas.

Uno de los ejemplos más conocidos es el lienzo de Bartolomé Esteban Murillo conservado en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. En él, Justa y Rufina aparecen con la torre entre ambas. El museo explica que esta tradición iconográfica se desarrolló durante siglos y puede encontrarse en pinturas, esculturas y azulejos sevillanos.

La imagen acabó transmitiendo una idea que cualquier sevillano podía reconocer sin necesidad de palabras: si las dos santas estaban junto a la Giralda, era porque velaban por ella.

Una leyenda que todavía puede verse en Sevilla

La historia resulta especialmente llamativa porque continúa presente en la ciudad.

Justa y Rufina fueron tradicionalmente identificadas como hermanas y alfareras de la Hispalis romana, circunstancia que explica otro de sus atributos habituales: las piezas de barro que aparecen junto a ellas. A las vasijas y las palmas de su martirio se añadió con el tiempo algo mucho más sevillano: la Giralda.

El resultado es una de las asociaciones visuales más duraderas de la ciudad.

La protección frente a los terremotos terminó formando parte de esa memoria colectiva. Primero con el seísmo de comienzos del siglo XVI y después con el enorme terremoto de Lisboa de 1755, la tradición volvió a colocar simbólicamente a las dos patronas junto a la torre.

Por eso muchas representaciones de Santa Justa y Santa Rufina muestran una escena que puede resultar extraña para quien desconozca la leyenda: dos mujeres sosteniendo una pequeña Giralda entre ellas.

No es simplemente una forma de indicar que son patronas de Sevilla. Detrás de esa torre en miniatura está la antigua creencia de que, cuando la tierra temblaba y la ciudad temía verla caer, eran Justa y Rufina quienes mantenían en pie la Giralda.

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