Diana Cazadora en el Museo Arqueológico de Sevilla.

La joya romana que emergió bajo tierra en Itálica y hoy sigue asombrando a Sevilla

La Diana Cazadora de Itálica: el hallazgo casual que rescató una joya romana enterrada durante siglos

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La aparición de esta escultura monumental en el Cerro de San Antonio convirtió una sencilla jornada agrícola en uno de los descubrimientos arqueológicos más relevantes de Itálica.

Más de un siglo después, la pieza sigue siendo símbolo del esplendor romano de Santiponce y de la riqueza patrimonial sevillana.

Un descubrimiento inesperado que cambió la historia de Itálica

En noviembre de 1900, unos trabajos agrícolas alteraron para siempre el conocimiento histórico sobre Itálica. Casimiro Arrivas Martín, propietario de los terrenos del Cerro de San Antonio, abrió varios hoyos para plantar árboles y encontró restos de una gran estatua enterrada.

Aquel hallazgo fortuito sacó a la luz una pieza excepcional por tamaño, conservación y calidad artística. La figura medía 230 centímetros, superando la escala natural, una característica reservada a imágenes de especial relevancia en el mundo romano.

El lugar del hallazgo, situado al oeste del teatro romano, ya había ofrecido indicios arqueológicos, pero la aparición de la escultura confirmó que esa zona conservaba restos monumentales.

La noticia despertó rápidamente el interés de estudiosos y autoridades patrimoniales. No era una pieza aislada ni un simple adorno doméstico, sino un testimonio de la antigua grandeza urbana de la colonia romana asentada en Santiponce.

Desde entonces, la llamada Diana Cazadora quedó vinculada a la recuperación moderna de Itálica y al impulso de nuevas excavaciones científicas en uno de los yacimientos más valiosos de Andalucía y de toda España.

Cómo era la estatua y qué revela sobre la ciudad romana

La escultura representa a Artemisa, identificada en la tradición romana como Diana, diosa de la caza y protectora de la naturaleza salvaje. Su presencia impone por volumen, postura y tratamiento anatómico.

La figura muestra una complexión robusta y una actitud dinámica, con los brazos preparados para portar armas. Conserva atributos iconográficos reconocibles, como las botas altas decoradas con elementos felinos y la correa cruzada sobre el pecho destinada a sujetar el carcaj.

La cabeza aparece tocada con una diadema en forma de media luna, mientras el cabello ondulado se recoge en un moño bajo.

El rostro gira hacia la derecha, aportando sensación de movimiento.

La figura se apoya en un tronco cubierto con una piel de cervato, detalle frecuente en la representación de la divinidad cazadora. Los especialistas sitúan su creación en el siglo II después de Cristo, una etapa de prosperidad para Itálica.

La calidad técnica de la obra demuestra la capacidad económica de la ciudad y la existencia de programas decorativos ambiciosos en espacios públicos destacados de aquel enclave romano.

Adriano, la monumentalización y el valor actual de la pieza

Junto a la estatua aparecieron capiteles, basas y fragmentos de columnas, elementos que reforzaron la idea de que el cerro estuvo monumentalizado. Ese contexto arqueológico llevó a relacionar la pieza con un amplio programa de embellecimiento urbano promovido tras la concesión del estatuto colonial a la ciudad.

Muchos investigadores vinculan esa renovación con el emperador Adriano, nacido en Itálica y responsable de importantes transformaciones arquitectónicas. La relevancia del descubrimiento motivó nuevas excavaciones en agosto de 1901 por parte de la Comisión de Monumentos.

Aquellos trabajos permitieron recuperar una columna completa y la pierna izquierda de una estatua de Mercurio conocida desde el siglo XVIII, lo que facilitó su correcta identificación.

Más de cien años después, la Diana Cazadora de la ciudad romana de Itálica continúa despertando admiración. Tras siglos bajo tierra, la escultura emergió, surgió, prácticamente intacta y hoy se conserva en el Museo Arqueológico de Sevilla.

Su particular e interesante historia resume la fuerza del patrimonio: una obra creada para impresionar en la Antigüedad que todavía emociona a quienes la contemplan en el presente esta magnifica obra.

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