Tranvibús, en negro y amarillo, circulando por una carretera de Sevilla Este.
Tranvibús por avenida Alcalde Luis Uruñuela, en Sevilla Este.

Tranvibús en Sevilla: la pérdida de carriles desata protestas y temores por más atascos

Los sindicatos de transportistas y repartidores advierten que la reducción de carriles puede afectar a la logística urbana

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El nuevo tranvibús de Sevilla ocupará un carril exclusivo en cada sentido es motivo de polémica en distintos barrios de la ciudad. Lo que en principio se planteaba como una apuesta por la movilidad sostenible se ha topado con las quejas de conductores y vecinos de zonas clave como Sevilla Este, San Pablo y la avenida de Kansas City, donde temen que la eliminación de espacio para el tráfico privado dispare los atascos diarios a partir de septiembre con los trabajos -sin vacaciones ya- y los colegios.

El proyecto municipal, enmarcado dentro del Plan de Movilidad Urbana Sostenible, contempla reservar un carril exclusivo para este nuevo medio de transporte en avenidas de alta circulación. La decisión, sin embargo, implica reducir de tres a dos los carriles disponibles para turismos y vehículos de reparto.

Temor a un “colapso diario” en Sevilla Este

Vecinos y asociaciones de Sevilla Este han mostrado su malestar por lo que consideran una medida “poco realista”. El barrio, uno de los más poblados de la ciudad, ya soporta muchos embotellamientos en las horas punta debido a la salida de miles de coches hacia el centro.

La retirada de un carril en dirección a la avenida de Kansas City o al centro de Sevilla, uno de los principales accesos a la ciudad, hace temer un agravamiento de la situación.

"Lo que no se puede hacer es crear un problema, por que esto lo ha creado el Ayuntamiento, para venderte una solución. Cuando estemos metidos en un atasco no se puede decir "la solución es el tranvibús" cuando tú has creado ese problema recortando carriles y dándole uno al tranvibús para que pase rápido por un carril exclusivo" dice Antonio, repartidor por esta zona de Sevilla, "por no hablar de las rotondas, que eso es otro problema que ellos solos han creado" apostilla.

“Ya tenemos problemas de retenciones a primera hora de la mañana; si encima quitan espacio para el coche, el atasco puede ser permanente”, señalaba otro vecino. Algunos recuerdan que el transporte público en Sevilla Este aún no ofrece alternativas suficientemente rápidas frente al vehículo privado, lo que empuja a gran parte de la población a usar el coche diariamente.

Kansas City, un punto crítico para la movilidad en Sevilla

La avenida de Kansas City se ha convertido en otro foco de protestas pues, como se demostró con la cumbre en Fibes, es una de las arterias principales de entrada y salida de Sevilla, utilizada por conductores que se desplazan desde la zona metropolitana y que conecta directamente con la estación de trenes de Santa Justa.

Los sindicatos de transportistas y repartidores advierten que la reducción de carriles puede afectar a la logística urbana. “El flujo hacia el centro quedará estrangulado y los tiempos de entrega aumentarán inevitablemente. No se puede reducir de tres a dos carriles sin más", señalan.

Los taxistas, por su parte, también han mostrado recelo. Aunque no se les prohíbe circular por los carriles reservados al tranvibús, la reducción general de espacio en el resto de la vía supone más tráfico acumulado en las zonas donde sí comparten espacio con los turismos. "Esto es muy mala idea, el flujo de coches seguirá siendo el mismo y si antes había atascos pues ahora, habiendo quitado un carril, será peor", indica Pablo, taxista de Sevilla.

El Ayuntamiento de Sevilla defiende el proyecto

Desde el Consistorio, se insiste en que el tranvibús contribuirá a reducir la contaminación y a ofrecer una alternativa real al coche. El proyecto prevé que estos vehículos eléctricos de gran capacidad recorran con mayor fluidez las zonas congestionadas al tener un carril reservado, ofreciendo mayor puntualidad y rapidez.

Fuentes municipales recuerdan además que ciudades europeas con problemas de tráfico similares han adoptado medidas semejantes, priorizando el transporte público frente al privado. “El objetivo es que menos personas usen el coche y se sumen a un sistema de movilidad más sostenible”, subrayan.

La tensión entre partidarios y detractores del tranvibús refleja el dilema que enfrentan muchas ciudades que es el cómo reducir la dependencia del coche sin generar un caos adicional en el corto plazo.

Mientras los colectivos ecologistas aplauden la iniciativa y recuerdan que Sevilla debe cumplir compromisos de sostenibilidad, los afectados por la circulación diaria insisten en que la transición no puede hacerse sacrificando a los conductores sin ofrecer alternativas que con la reducción de carriles no se ha hecho.

En las próximas semanas se verá si todo esto es un problema o no en Sevilla Este, San Pablo y Kansas City, en un clima en el que la movilidad se ha convertido en uno de los asuntos más sensibles de la agenda urbana. El tranvibús aún no ha comenzado a circular, pero ya ha puesto en jaque el equilibrio entre la apuesta por la sostenibilidad y la realidad cotidiana de miles de conductores.