
Tensión y pánico en la SE-30, la Guardia Civil investiga el vídeo del joven sobre un coche en marcha
Joven se sube al capó de un coche en plena SE-30 de Sevilla: la Guardia Civil investiga el vídeo viral

El vídeo, difundido masivamente en redes sociales durante los últimos días, muestra una escena tan surrealista como peligrosa en plena SE-30 de Sevilla, una de las principales vías de circunvalación de la capital andaluza.
En las imágenes se observa a un joven subido al capó de un vehículo en marcha, mientras el coche continúa circulando con dos mujeres en su interior, visiblemente angustiadas.
La grabación, realizada desde el interior del turismo, revela momentos de auténtica tensión. La conductora y su copiloto, quien sostiene el teléfono móvil para registrar lo sucedido, repiten frases como “por Dios” o “llama a la Policía”, incapaces de comprender lo que está ocurriendo.
Entre tanto, el joven —que aparece sin la camiseta y solo con un pantalón— se aferra al parabrisas, se mueve sobre el capó y llega incluso a golpear con las manos la luna delantera. En un instante tan desconcertante como inquietante, se le ve besar el cristal frente a las ocupantes del vehículo, sin que parezca tener intención de descender.
El coche continúa su marcha durante varios segundos hasta detenerse en una gasolinera, donde la conductora acciona el claxon de forma insistente, aparentemente en busca de ayuda. Sin embargo, el individuo vuelve a subirse sobre el capó antes de que el vídeo concluya abruptamente.
La secuencia termina sin mostrar cómo se resolvió el incidente, lo que ha alimentado la incertidumbre entre los usuarios de redes sociales, que han debatido intensamente sobre las posibles causas y consecuencias del suceso.
La Guardia Civil investiga el origen del vídeo
Fuentes de la Guardia Civil han confirmado que el vídeo se encuentra bajo análisis, aunque de momento no se ha podido determinar la fecha exacta ni el contexto en el que se produjo. Tampoco constan, según las mismas fuentes, denuncias ni llamadas relacionadas con los hechos, lo que complica la labor de verificación.
Los agentes especializados en seguridad vial y delitos en redes sociales trabajan para rastrear la procedencia de las imágenes y confirmar si el incidente tuvo lugar recientemente o si se trata de un suceso anterior que ha vuelto a difundirse.
El cuerpo recuerda que este tipo de actuaciones pueden constituir infracciones muy graves del Reglamento General de Circulación, además de delitos contra la seguridad vial, especialmente si se demuestra que el vehículo estaba en movimiento y que se puso en riesgo la integridad de terceros.
En paralelo, la Guardia Civil ha reiterado la importancia de no compartir vídeos de este tipo sin comprobar su autenticidad, pues su difusión masiva puede entorpecer las investigaciones y contribuir a la desinformación en redes sociales.
Un acto temerario con graves riesgos para la vida
Expertos en seguridad vial advierten que subirse al capó de un coche en movimiento supone un riesgo extremo tanto para quien realiza la acción como para el resto de conductores.
En primer lugar, el individuo podría caer fácilmente al asfalto, con consecuencias potencialmente fatales a la velocidad habitual de una vía de circunvalación. Además, la sorpresa o distracción provocada por un episodio así puede generar reacciones bruscas de otros conductores, aumentando las probabilidades de colisiones en cadena.
Fuentes médicas consultadas señalan que comportamientos de este tipo podrían estar relacionados con alteraciones psicológicas momentáneas o el consumo de sustancias estupefacientes, factores que anulan el juicio y multiplican la peligrosidad.
Desde asociaciones como la Dirección General de Tráfico (DGT) y Stop Accidentes, se recuerda que grabar y difundir este tipo de escenas puede contribuir a su efecto imitador, una tendencia preocupante entre jóvenes que buscan notoriedad en redes sociales a través de retos virales o conductas extremas.
Las autoridades insisten en la necesidad de denunciar inmediatamente este tipo de situaciones al 112 o al 062, evitando cualquier intento de enfrentamiento directo. “Lo más prudente siempre es detener el vehículo en un lugar seguro, alejarse del individuo y alertar a las fuerzas de seguridad”, recomiendan.
Mientras tanto, el vídeo continúa circulando en redes, convirtiéndose en un nuevo ejemplo de cómo una grabación viral puede transformar un acto imprudente en un fenómeno social, recordando la delgada línea entre el entretenimiento digital y el peligro real.

