Prueba contra alérgenos en el Servicio Andaluz de Salud.
Pruebas de alergia en el SAS.

Sevilla se queda sin alergólogos justo cuando más los necesita, la primavera más dura para miles de pacientes

Sevilla encara la primavera con una crisis sanitaria por la falta de alergólogos en plena explosión del polen

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La llegada de la temporada alta de alergias respiratorias encuentra a Sevilla en una situación crítica que amenaza con convertirse en estructural: la escasez de alergólogos en la sanidad pública.

En medio de una escalada sin precedentes de los niveles de polen, hospitales y centros de salud operan al límite, con esperas prolongadas y diagnósticos demorados para miles de pacientes que dependen de una atención altamente especializada.

La Sociedad Andaluza de Alergología e Inmunología Clínica (Alergosur) lleva meses alertando de un escenario que califica como “insostenible”.

Andalucía cuenta con una media de 0,44 alergólogos por cada 50.000 habitantes, menos de la mitad de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que establece un mínimo de un especialista por cada 50.000. Ninguna provincia andaluza alcanza ese umbral, y Sevilla refleja con claridad la magnitud del problema.

En el Hospital Universitario Virgen del Rocío, centro de referencia provincial, apenas siete alergólogos atienden a más de un millón de personas.

La falta de relevo generacional, unida a la escasa oferta de plazas en las últimas convocatorias de empleo público —solo siete para toda Andalucía en la más reciente—, ha consolidado un déficit que se arrastra desde hace más de una década.

“La sobrecarga asistencial es insostenible y repercute directamente en el aumento de los tiempos de espera para consultas y pruebas diagnósticas”, advierte Carmen Rondón, presidenta de Alergosur.

Las demoras, señala, dificultan la detección temprana de patologías crónicas como el asma o la anafilaxia, cuyo abordaje requiere seguimiento continuado y tratamientos personalizados.

El problema, además, amenaza con agravarse en los próximos años. Un porcentaje relevante de los especialistas actuales se encuentra próximo a la jubilación, y no existe un plan de sustitución ni de ampliación de plazas MIR que garantice el relevo.

De mantenerse esta tendencia, el déficit podría aumentar de forma significativa, comprometiendo la atención en hospitales como el Virgen Macarena o el Hospital del Tomillar.

Polinización intensa y repunte de casos en Andalucía

La crisis estructural coincide este año con una primavera especialmente intensa para los alérgicos. Las lluvias y tormentas del invierno, seguidas de un brusco ascenso térmico, han provocado una floración acelerada de cupresáceas, en especial del ciprés, cuyos niveles de polen se han disparado.

Según la doctora Pilar Lara de la Rosa, especialista del Hospital Universitario Virgen Macarena y miembro del Comité de Aerobiología Clínica de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica, la concentración de polen ha sido “abrupta y muy elevada en pocos días”.

El 16 de febrero, la estación aerobiológica del Hospital del Tomillar registró un pico de 655 granos de polen de ciprés por metro cúbico de aire, casi cinco veces por encima del umbral reactivo de 135 granos/m³.

Este nivel provoca síntomas inmediatos en pacientes sensibilizados, que ya llenan las consultas y servicios de urgencias.

Desde mediados de febrero, la estación del Virgen Macarena detecta niveles moderados con previsión de incremento si persisten las temperaturas altas y el viento, factores que favorecen la dispersión.

Esta variabilidad diaria explica por qué muchos pacientes alternan jornadas de estabilidad con otras de fuerte sintomatología.

El episodio del ciprés no es más que el primer aviso. Las abundantes lluvias invernales han estimulado el crecimiento vegetal y anticipan una primavera con altos niveles de plátano de sombra, olivo y gramíneas, los principales desencadenantes de la alergia primaveral en la provincia.

Con una prevalencia de enfermedades alérgicas que afecta ya al 25% de la población urbana andaluza, la combinación de alta carga ambiental y déficit estructural de especialistas configura un escenario de riesgo sanitario.

Alergosur insiste en la urgencia de redimensionar las plantillas según población, aumentar las plazas de formación MIR, reforzar la contratación en provincias deficitarias y planificar el relevo ante las jubilaciones inminentes.

“No se trata de una crisis coyuntural, sino de un problema estructural que necesita voluntad política y planificación sostenida”, advierte Rondón.

Mientras tanto, Sevilla se prepara para una primavera que pondrá a prueba su sistema sanitario: una ciudad donde el aire florece… pero la atención especializada escasea.