
Sevilla planea 700 viviendas junto a un cementerio y la Junta de Andalucía advierte: “No se puede descartar riesgo para la salud”
Sevilla encara un nuevo reto urbanístico: la transformación de la antigua fábrica de Cross de San Jerónimo

El futuro barrio de San Jerónimo, proyectado sobre los terrenos de la antigua fábrica de Cross, avanza entre la ilusión urbanística del Ayuntamiento de Sevilla y las cautelas de la Junta de Andalucía, que mantiene su preocupación por los posibles efectos sobre la salud de los futuros residentes.
El plan, que prevé la construcción de 720 viviendas —288 de ellas VPO— en una superficie de más de 101.000 metros cuadrados, se encuentra pendiente del visto bueno final del Gobierno andaluz, que ha advertido de posibles riesgos crónicos asociados a la exposición a dioxinas y furanos emitidos por los crematorios cercanos al cementerio de San Fernando.
El pleno municipal de diciembre de 2024 aprobó provisionalmente la modificación urbanística con el voto favorable de PP y Vox, frente al rechazo de PSOE y Podemos–IU. La operación fue defendida como una respuesta a la escasez de suelo residencial disponible en la zona norte, después de dos décadas en las que estos terrenos permanecieron “en situación de precariedad y sin desarrollo”.
No obstante, la Consejería de Salud y Consumo ha reiterado que no puede descartarse “a priori” un incremento del riesgo de cáncer u otros efectos crónicos derivados de la contaminación ambiental.
Un informe sanitario básico para el futuro del proyecto
El principal obstáculo radica en los informes técnicos elaborados por la Junta, que cuestionan la calidad de los análisis presentados por la Junta de Compensación, propietaria del suelo.
En su último dictamen, la administración autonómica señala que los estudios aportados carecen de referencias bibliográficas y omiten parámetros regulados en la normativa vigente, como PM10, benzo(a)pireno o metales pesados como plomo, arsénico, níquel y cadmio, además de no incluir las concentraciones de dioxinas y furanos, contaminantes asociados directamente al proceso de cremación.
Ante estas objeciones, el Ayuntamiento ha preparado un nuevo documento denominado “Análisis en profundidad para Estudio de Impacto en la Salud”, elaborado por la consultora DEPMA, con el fin de subsanar las deficiencias detectadas.
Este informe incluye simulaciones de dispersión de contaminantes, análisis de vientos dominantes y mapas de exposición en función de la distancia de las futuras viviendas a las instalaciones emisoras. La documentación será remitida nuevamente a la Delegación Territorial y a la Comisión Provincial de Coordinación Urbanística, con la esperanza de obtener una valoración favorable.
El proceso se remonta a marzo de 2023, cuando el Ayuntamiento aprobó inicialmente la modificación del PGOU para recalificar los suelos industriales de Cross a uso residencial. Desde entonces, la iniciativa ha superado distintos trámites municipales, aunque se ha topado repetidamente con informes negativos del Ejecutivo andaluz, que en enero de 2025 volvió a emitir una evaluación sanitaria desfavorable.
La persistencia del consistorio en este proyecto responde, según fuentes municipales, a la necesidad urgente de “movilizar suelo para nuevas promociones y responder a la creciente demanda de vivienda en la capital”.
Vivienda, equipamientos y zonas verdes
Si finalmente la Junta de Andalucía concede su autorización, el desarrollo transformará por completo esta parte de San Jerónimo. El planeamiento contempla 69.500 metros cuadrados destinados a equipamientos —deportivos, educativos y socioculturales— y 46.790 metros cuadrados de zonas verdes y espacios libres, una superficie superior a la prevista en el diseño inicial.
Igualmente se prevé un entramado urbano de perfil medio-bajo, con edificaciones sostenibles y conexiones mejoradas con los barrios colindantes y la red viaria principal.
El Ayuntamiento defiende que esta operación no solo servirá para revitalizar un entorno degradado, sino también para equilibrar la expansión residencial en la ciudad, con una importante reserva de vivienda protegida.
Pero el proyecto no podrá recibir aprobación definitiva hasta que la Junta certifique que las emisiones de los crematorios no suponen un riesgo para la salud de los futuros vecinos.

