Radar fijo en una carretera.
Radar en carretera.

Sevilla estrena un nuevo radar en la A-4: empezará a multar en septiembre

Sevilla refuerza el control de velocidad con un nuevo radar en la A-4

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La Dirección General de Tráfico (DGT) ha puesto en funcionamiento un nuevo radar de tramo en la autovía A-4, a su paso por Sevilla. Desde principios de agosto el sistema ya está operativo, aunque de momento únicamente se ha limitado a notificar a los conductores que exceden los límites de velocidad. Las sanciones económicas, sin embargo, se empezarán a aplicar a partir de septiembre de 2025.

Este radar se enmarca dentro del plan estatal de instalación de 122 nuevos puntos de control de velocidad en toda España a lo largo de 2025. El objetivo de Tráfico es claro: reducir la siniestralidad y prevenir los accidentes graves en las carreteras, en especial en los tramos con mayor concentración de incidentes.

El nuevo dispositivo se encuentra en la A-4, en sentido decreciente hacia Sevilla, entre los puntos kilométricos 532+675 D y 531+000 D, lo que lo sitúa en torno al kilómetro 531, muy próximo al aeropuerto de San Pablo. Se trata de una zona con un elevado índice de siniestros y donde los excesos de velocidad son habituales, lo que convierte al tramo en un punto crítico para la seguridad vial.

A diferencia de los radares fijos tradicionales, este sistema funcionará mediante control de tramo. Es decir, calculará la velocidad media de los vehículos entre dos puntos de referencia. Esta modalidad resulta especialmente eficaz para evitar frenazos puntuales frente al radar y fomentar una conducción más homogénea y segura en todo el recorrido vigilado.

Actualmente, la velocidad máxima permitida en este tramo de la A-4 es de 120 km/h, aunque la DGT no descarta reducirla a 100 km/h en función de los resultados obtenidos. En cualquier caso, la presencia del radar estará debidamente señalizada, tanto en paneles de mensaje variable como mediante señalización vertical.

Andalucía suma nuevos dispositivos de control

La instalación de este radar no es un hecho aislado. Forma parte de una estrategia más amplia de despliegue de nuevos sistemas de vigilancia en varias provincias andaluzas. En Málaga, por ejemplo, ya está operativo un radar fijo en la A-7052 (PK 4+500 D) y un control de tramo en la A-377, entre los puntos kilométricos 8+900 C y 5+600 D. En Granada, el radar de tramo se ubica en la GR-30, entre los PK 11+910 D y 10+020 D.

Por su parte, en Cádiz se han instalado tres controles de tramo en vías de gran circulación: la A-7, entre los puntos 1106+290 C y 1107+540 C; la A-48, entre el PK 5+680 D y 4+000 D; y de nuevo la A-7, entre los kilómetros 1109+350 D y 1107+340 D. Estas medidas buscan homogeneizar la velocidad de los conductores y reducir el riesgo de accidentes en carreteras con alta densidad de tráfico.

Desde la DGT insisten en que la finalidad de estos dispositivos no es recaudatoria, sino preventiva. El propio Observatorio Europeo de Seguridad Vial recuerda que aumentar en tan solo 10 km/h la velocidad media de un vehículo incrementa en un 220% el riesgo de sufrir un accidente mortal. En este sentido, los radares se presentan como una herramienta fundamental para salvar vidas.

En Sevilla, el radar de tramo de la A-4 se une al conjunto de dispositivos ya existentes en la provincia, algunos de ellos con registros muy elevados de sanciones. El más activo llega a detectar hasta 103 infracciones diarias, lo que refleja la necesidad de reforzar los mecanismos de control.

Con la entrada en vigor de este nuevo radar en septiembre, la DGT busca no solo sancionar a quienes incumplen los límites de velocidad, sino también generar un efecto disuasorio que promueva una conducción más responsable en uno de los tramos más transitados de la capital andaluza.