Adorno de las Azucenas y al fondo las casas de Sevilla.
Azucenas de la Giralda.

Retiran las azucenas de la Giralda, para su restauración y aseguramiento, tras el desplome de una de ellas por el temporal

Retiran las azucenas de la Giralda tras el desprendimiento de una de ellas por el temporal

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La Giralda, uno de los símbolos indudablemente más reconocibles de Sevilla, ha vuelto a ser objeto de intervención urgente después de que una de las tres azucenas decorativas que coronaban la torre se desprendiera el pasado 5 de febrero.

El incidente, provocado por el temporal que azotó buena parte de Andalucía en los primeros días de 2026, obligó al Cabildo Catedral de Sevilla a tomar medidas inmediatas para evitar nuevos daños.

La decisión de retirar las restantes piezas fue aprobada por la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico, que consideró el riesgo estructural y la urgencia de la actuación.

Desde ese mismo día, la plaza Virgen de los Reyes permanece parcialmente acotada y la Puerta de Palos cerrada al público por motivos de seguridad.

Operarios especializados han instalado estructuras provisionales alrededor del campanario para facilitar la retirada de las piezas restantes y garantizar la estabilidad de la zona afectada.

La actuación llega apenas un día después de la reapertura de la Capilla Real de la Catedral de Sevilla, que también había sido sometida a trabajos de conservación.

Los técnicos de conservación de Patrimonio señalaron que el desprendimiento fue consecuencia directa del deterioro acumulado por el paso del tiempo y de la exposición a condiciones meteorológicas extremas.

Las ráfagas de viento, que superaron los 90 kilómetros por hora, fueron suficientes para desestabilizar una de las piezas, fabricadas en bronce y de considerable peso. La rápida intervención evitó mayores consecuencias materiales o personales.

Las azucenas y la historia de la Giralda

Las azucenas decorativas de la Giralda, situadas en la parte superior del remate que corona la torre, son elementos añadidos a finales del siglo XIX como parte de un proceso de embellecimiento monumental.

Representan la pureza de la Virgen María y forman parte del conjunto ornamental que complementa al célebre Giraldillo, la veleta renacentista que simboliza la Fe victoriosa.

Estas piezas, aunque posteriores a la construcción original, se integraron con naturalidad en el perfil de la torre, contribuyendo a la imagen icónica del monumento.

La Giralda, erigida originalmente como alminar de la antigua mezquita almohade en el siglo XII, fue transformada tras la Reconquista para servir como campanario de la Catedral de Sevilla.

Su fusión de estilos —islámico, gótico y renacentista— la convirtió en un ejemplo excepcional del patrimonio arquitectónico europeo.

A lo largo de los siglos, la Giralda ha sufrido diversas intervenciones de conservación, siempre bajo estricta supervisión patrimonial, con el objetivo de preservar tanto su integridad estructural como su valor simbólico.

Las azucenas, pese a no ser originales, se habían consolidado como parte inseparable de su silueta y eran especialmente visibles en fotografías y postales que retratan la ciudad. Su retirada, aunque temporal, supone un cambio significativo en el aspecto del monumento más representativo de Sevilla.

Plazos para la Giralda y previsiones para la restauración y seguridad del conjunto

Según fuentes del Cabildo Catedral y técnicos de Patrimonio, la prioridad inmediata es garantizar la seguridad estructural del remate superior de la torre.

Una vez completada la retirada de las azucenas restantes, se llevará a cabo una evaluación exhaustiva del estado de conservación de las piezas y de las fijaciones que las sostenían.

El proceso de restauración podría extenderse varios meses, dependiendo del diagnóstico final y de las condiciones climáticas.

Los especialistas calculan que la zona afectada podría quedar asegurada en un plazo aproximado de entre tres y seis meses, aunque la reposición definitiva de las azucenas podría demorarse más tiempo.

Antes de su reinstalación, cada pieza será sometida a un tratamiento de limpieza, consolidación y protección frente a la corrosión.

Durante este periodo, la Giralda continuará abierta a las visitas turísticas, pero con accesos restringidos en las áreas próximas a la intervención.

Patrimonio y el Cabildo insisten en que la actuación no alterará la imagen del conjunto a largo plazo, sino que forma parte de un plan integral de conservación preventiva que busca garantizar la permanencia del monumento para las generaciones futuras.

La retirada de las azucenas, aunque dolorosa desde el punto de vista simbólico, se entiende como una medida necesaria para preservar la seguridad y la autenticidad de uno de los emblemas universales de Sevilla.

Cuando los trabajos concluyan, las azucenas volverán a ocupar su lugar sobre la Giralda, restauradas y aseguradas para resistir los nuevos desafíos climáticos que enfrenta el patrimonio histórico.