Lozas del paseo de Matalascañas hundidas y derrumbadas por la acción del mar.
Estado del paseo de Matalascañas.

Nueve millones en daños en Matalascañas y el Ayuntamiento de Almonte reclama ayuda ante la catástrofe

Daños millonarios en Matalascañas: el Ayuntamiento de Almonte asume las primeras obras de emergencia ante la inacción estatal

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El temporal Francis ha dejado una factura devastadora en la costa de Matalascañas (en la provincia de Huelva). Según la primera estimación realizada por el alcalde de Almonte, Francisco Bella, los daños en infraestructuras públicas ascienden a casi nueve millones de euros, una cifra que no incluye las pérdidas privadas ni los perjuicios a viviendas y urbanizaciones situadas en primera línea de playa.

El alcalde ha subrayado que esta valoración se limita a las estructuras públicas y a los sistemas de defensa del litoral, gravemente afectados por el temporal.

En un tramo de kilómetro y medio de costa, el mar ha arrasado tramos completos del paseo marítimo, ha socavado cimientos de edificios y ha puesto en riesgo a entre 50 y 60 inmuebles, algunos de ellos colectivos.

“No hablamos de unas cuantas viviendas, sino de cientos de familias y miles de personas que dependen directa o indirectamente del turismo en Matalascañas”, declaró Bella, quien advierte de la vulnerabilidad del núcleo urbano ante los previsibles nuevos temporales.

Ante la gravedad de la situación, el Ayuntamiento ha iniciado actuaciones de emergencia con medios propios, pese a no tener competencias directas en materia de defensa litoral. “No podíamos quedarnos de brazos cruzados mientras el mar seguía avanzando”, aseveró el alcalde, que visitó las obras acompañado de técnicos municipales.

Desde las primeras horas posteriores al temporal, maquinaria pesada trabaja sin descanso en los puntos más críticos para reforzar las defensas y evitar que las mareas vivas agraven los daños.

Los esfuerzos se concentran en tres zonas clave: el entorno del edificio Alcotán, la urbanización Pueblo Andaluz y la estación depuradora de aguas residuales (EDAR), considerada “especialmente sensible” por su posible impacto ambiental sobre el entorno de Doñana.

Bella advirtió que una afección directa a la depuradora “supondría un problema de primer orden para todo el ecosistema del parque”.

Las tareas se ejecutan siguiendo las recomendaciones de la Unidad Militar de Emergencias (UME), que inspeccionó la zona durante la madrugada posterior al temporal. Aunque la unidad no actúa de manera operativa por no existir riesgo vital, su informe técnico ha sido determinante para orientar las decisiones del consistorio.

“La UME ha venido, ha evaluado y nos ha marcado el camino”, señaló el alcalde, quien precisó que el Ayuntamiento ha asumido íntegramente los costes de las intervenciones iniciales.

Petición de ayuda de Matalascañas al Gobierno

Bella ha reclamado la implicación inmediata de otras administraciones, al considerar que un municipio como Almonte “no puede hacer frente en solitario a una catástrofe de esta magnitud”. Ha sido especialmente crítico con la Administración General del Estado y con el enfoque del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco).

“Hemos pedido un salvavidas y nos ofrecen construir un transatlántico”, ironizaba el alcalde, en alusión a la falta de medidas urgentes frente a las propuestas de planificación a largo plazo del Gobierno.

Entre ellas, el retranqueo de la primera línea de playa —defendido por el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán— es una opción que Bella rechaza de plano. Desplazar el paseo marítimo cien metros tierra adentro implicaría la demolición de más de 300 edificaciones y un coste “inasumible” para un ayuntamiento con apenas 50 millones de presupuesto anual.

“No tiene sentido hablar de derribar edificios cuando el agua entra en los patios de los vecinos”, concluyó el regidor.

El regidor recordó que la erosión costera de Matalascañas se debe, en buena parte, al espigón Juan Carlos I, construido hace más de medio siglo y que interrumpe el flujo natural de arena hacia la playa. Según Bella, “no es lógico que los vecinos paguen ahora la factura de un problema estructural creado por el propio Estado”.

Reivindica, también, replicar el modelo constructivo que el Ministerio aplicó hace siete años en un tramo de 300 metros del paseo marítimo, cuya cimentación profunda ha resistido sin daños. “La solución existe, y la tiene el propio Ministerio”, insistió.

El Ayuntamiento ha solicitado que Matalascañas sea declarada Zona Afectada Gravemente por una Emergencia de Protección Civil, y ha habilitado una ventanilla de atención a vecinos y empresarios. “Lo importante es que los afectados sepan que no están solos”, destacó el alcalde.

Bella se reunirá el 15 de enero en Madrid con el secretario de Estado de Medio Ambiente para exigir una respuesta inmediata. “Matalascañas es el motor económico de Doñana. No podemos mirar hacia otro lado”, finalizó.