Plaza de San Francisco ocupada por los herrajes de los palcos.

"Nos están quitando el trabajo", los hosteleros de Sevilla estallan por los palcos de Semana Santa

Los hosteleros de Sevilla denuncian perjuicios por el acopio de los palcos en la Plaza de San Francisco

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La llegada de la Semana Santa de Sevilla suele anunciarse mucho antes de que suenen los primeros tambores o se enciendan los cirios. Este año, esa señal anticipada ha encendido también la polémica.

La Asociación de Hosteleros de Sevilla (AHS) ha alzado la voz tras la colocación, este miércoles, del material destinado a los palcos de la carrera oficial en la Plaza de San Francisco, una zona que, según denuncian, forma parte del espacio autorizado para las terrazas de tres establecimientos hosteleros.

La patronal acusa al Ayuntamiento de Sevilla de actuar con “falta de sensibilidad” hacia un sector que considera “fundamental para el tejido económico y social de la ciudad”.

Desde primeras horas de la mañana, los operarios municipales comenzaron a depositar estructuras metálicas y plataformas frente a la antigua Audiencia Provincial, hoy sede de la Fundación Cajasol.

El material permanecerá allí varios días, hasta que se inicie el montaje de los palcos que formarán parte del recorrido procesional más emblemático de la Semana Santa sevillana.

Pero el lugar elegido ha sido motivo de rechazo por parte de los hosteleros, que aseguran que el Ayuntamiento “ha hecho caso omiso” a las solicitudes formales que presentaron con antelación para evitar perjuicios económicos.

La AHS recuerda que la Plaza de San Francisco, con una superficie cercana a los 2.000 metros cuadrados, ofrece múltiples alternativas para el almacenamiento temporal del material.

“Resulta incomprensible que se haya escogido, precisamente, el área reservada para la hostelería, cuando existen amplias zonas libres que no interfieren en la actividad empresarial”, argumenta la asociación en su comunicado.

Los tres negocios afectados —ubicados en el corazón del casco histórico— mantienen su autorización municipal para instalar veladores, una actividad que, según subraya la patronal, se ve “limitada de forma directa por esta ocupación injustificada”.

La protesta de los hosteleros no se reduce a una cuestión de espacio físico. En su comunicado, la AHS incide en la dimensión social y económica del sector, recordando que “un establecimiento hostelero no es el capricho de un empresario, sino una empresa que genera empleo, paga impuestos y contribuye a la vida cotidiana de la ciudad”.

En esa línea, la organización denuncia lo que califica como “un paso más en la escalada de falta de apoyo y respeto al sector hostelero”, y exige al gobierno local que adopte “medidas que compatibilicen la organización de eventos con la protección de la actividad económica”.

Conflicto entre hosteleros y Ayuntamiento de Sevilla

El conflicto adquiere especial relevancia en el contexto de las políticas municipales impulsadas por el actual alcalde, José Luis Sanz, quien desde su llegada al Ayuntamiento de Sevilla ha defendido una postura más favorable a la hostelería durante la Semana Santa.

Entre sus decisiones más comentadas figura la intención de suavizar las restricciones conocidas como “ley seca de la Madrugada”, implantadas en años anteriores por los gobiernos socialistas.

Esa línea de actuación había generado expectativas positivas entre los empresarios del sector, que ahora expresan su decepción ante lo que consideran una contradicción en la gestión del espacio público.

La controversia pone de manifiesto las tensiones recurrentes entre los intereses económicos y las necesidades logísticas de una de las celebraciones más multitudinarias del calendario sevillano.

Cada año, la instalación de palcos, sillas y estructuras temporales transforma el centro de la ciudad en un escenario complejo, donde la convivencia entre tradición y actividad comercial se vuelve frágil.

La AHS insiste en que no se opone a la preparación de la Semana Santa, sino a “la falta de planificación y diálogo” que, según afirman, “provoca daños evitables a las empresas que mantienen viva la actividad diaria del centro”.

Por el momento, el Ayuntamiento no ha emitido una respuesta pública al comunicado de los hosteleros. Mientras tanto, las estructuras de los palcos siguen apiladas junto a las terrazas vacías, convertidas en símbolo de un desencuentro que anticipa, antes incluso de las procesiones, el pulso entre la devoción y la economía local que cada año late en el corazón de Sevilla.

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