"No debía estar allí": la familia del joven muerto en Palmas Altas denuncia negligencia, la Policía investiga un posible homicidio imprudente
Muerte en Palmas Altas: la Policía investiga un presunto homicidio imprudente tras el primer accidente laboral mortal del año en Sevilla
La mañana del 28 de enero de 2026, Policía Nacional, Inspección de Trabajo y Centro de Prevención de Riesgos Laborales activaron un protocolo de emergencia en el Parque Tecnológico y Científico Palmas Altas, al sur de Sevilla.
Allí, un joven trabajador de Los Palacios y Villafranca, identificado como Juan Diego B. A., perdió la vida en circunstancias que hoy se investigan como presunto homicidio imprudente.
Lo que inicialmente se comunicó como un accidente fortuito por la caída de una “placa de material no especificado” ha derivado en una compleja investigación policial por presunta negligencia empresarial.
Aquel día, la ciudad sufría los embates de una de las borrascas más intensas del invierno. Con árboles caídos y más de 200 incidencias registradas por el Ayuntamiento de Sevilla, el aviso meteorológico naranja aconsejaba suspender toda actividad exterior.
Pero el joven acudió a su puesto en una subcontrata de la obra. Según relató su madre, Dolores, le rogó que no saliera de casa, pero él respondió: “No puedo perder el día de trabajo”. Horas después, moría aplastado.
La familia sostiene que no fue una placa la que cayó sobre él, sino un pilote de hormigón que cortaba manualmente con una radial, tarea que, según denuncian, “no le correspondía ni debía hacerse sin maquinaria especializada”.
Los pilotes, estructuras verticales que sirven de base para los cimientos, suelen cortarse con maquinaria hidráulica en condiciones controladas.
Sin embargo, de acuerdo con testigos y allegados del joven, el equipo mecánico se hallaba inoperativo por el barro acumulado tras días de lluvia. “O simplemente resultaba más barato hacerlo a mano”, apuntan fuentes cercanas a la familia.
El IV Grupo de Homicidios de la UDEV, adscrito a la Jefatura Superior de Policía de Andalucía Occidental, mantiene abiertas todas las líneas de investigación.
Los agentes ya han tomado declaración a familiares y compañeros del fallecido, algunos de los cuales aseguran que el joven no contaba con la formación ni los medios adecuados para esa labor.
“Llevaba varios días haciendo un trabajo que no le correspondía. Hay una precariedad estructural que mata”, denunció uno de ellos ante los investigadores.
Accidente mortal del joven trabajador
El accidente fue comunicado al 112 a las 12:55 horas. Los sanitarios del Servicio de Emergencias Sanitarias 061 confirmaron el fallecimiento en el acto. La escena permaneció intacta hasta la llegada de los inspectores, que constataron el desplome del pilote sobre el operario.
Comisiones Obreras de Sevilla, a través de su secretaria de Salud Laboral, Carmen Tirado, calificó el suceso como “un incumplimiento flagrante de la normativa preventiva”. Según Tirado, “se obligó a un trabajador a realizar una tarea que debía ejecutar una máquina, lo que evidencia la falta de medidas de seguridad”.
Por su parte, José Armando Rodríguez Ardila, secretario de Salud Laboral de la UGT Sevilla, señaló que el joven estaba “picando un pilar de seis metros sin medios mecánicos”. Añadió que si las condiciones meteorológicas impedían usar las grúas, “la actividad debía suspenderse”. Ambos sindicatos han solicitado personarse en la causa judicial como acusación popular.
El caso ha tenido repercusión política. El portavoz de Adelante Andalucía, José Ignacio García, lamentó que Juan Diego se haya convertido en la primera víctima mortal por accidente laboral en Sevilla en 2026, tras los 36 fallecidos registrados el año anterior.
García denunció “una epidemia de siniestralidad laboral” y anunció que su grupo llevará el debate al Parlamento andaluz. “No puede asumirse como normal que más de cien personas mueran cada año en su puesto de trabajo en Andalucía”, advirtió.
El parlamentario andaluz comparó esta realidad con la violencia de género: “Así como el maltrato pasó de ser un asunto privado a un problema de todos, debemos lograr lo mismo con los accidentes laborales. Esto tiene raíces en la precariedad y en la dejadez de parte de la patronal”.
Mientras tanto, la familia de Juan Diego espera respuestas. Su madre y sus allegados reclaman justicia y confían en que la investigación policial y judicial determine responsabilidades. “No queremos venganza —dicen—, solo que nadie más tenga que morir por ir a trabajar bajo la lluvia”.
La tragedia de Palmas Altas ha vuelto a poner sobre la mesa un drama silencioso: el precio de la precariedad laboral y la urgencia de reforzar la cultura preventiva en los tajos andaluces.