Nueva jornada de "tractoradas" en España.
Las tractoradas afectan a las carreteras sevillanas.

Miles de agricultores colapsaron Sevilla, la revuelta del campo andaluz contra Bruselas y el acuerdo con Mercosur

Miles de agricultores toman Sevilla: la revuelta del campo contra la PAC, el temporal y el acuerdo con Mercosur

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Miles de agricultores y ganaderos procedentes de toda la provincia de Sevilla recorrieron este martes las calles de la capital andaluza a bordo de unos 400 tractores, convocados por las organizaciones Asaja, COAG, UPA y Cooperativas Agro-Alimentarias.

La protesta, que culminó en la Plaza de España, fue una de las más multitudinarias de los últimos años y reflejó la creciente desesperación de un sector que asegura estar “al límite” por la caída de los precios, el aumento de los costes y la falta de apoyo institucional.

La movilización, la cuarta gran marcha en la última década tras las de 2020, 2022 y 2024, repitió los mismos motivos de fondo como son los altos costes de producción, los precios de venta por debajo de los costes, la burocracia excesiva y la competencia desleal de países terceros.

Pero esta vez, la tensión fue aún mayor. Los agricultores incorporaron nuevos motivos de protesta: la reforma de la Política Agraria Común (PAC), el impacto del reciente temporal y el acuerdo comercial de la Unión Europea con Mercosur, que consideran una amenaza directa para la agricultura andaluza.

El acuerdo con Mercosur, el detonante de la indignación

El pacto entre la Unión Europea y los países de Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay) se ha convertido en el símbolo del descontento.

Los productores sevillanos denuncian que este tratado permitirá la entrada de productos como el arroz, la aceituna de mesa y los cítricos con menores exigencias sanitarias y laborales, lo que generará una competencia “imposible de soportar”.

Aunque el Parlamento Europeo aprobó este martes salvaguardas para limitar las importaciones si los precios o los volúmenes superan ciertos umbrales, las organizaciones agrarias desconfían.

“No nos fiamos. Queremos inspecciones reales en los países de origen y una autoridad europea de control”, reclamó el presidente de Cooperativas Agroalimentarias de Sevilla, Gabriel Cabello.

En la misma línea, Sebastián González, secretario general de COAG Sevilla, advirtió que el acuerdo “va contra la agricultura y ganadería andaluza, las más productivas de Europa”.

La presidenta de Asaja-Sevilla, María Morales, fue más contundente: acusó al Gobierno de España y a la Comisión Europea de “faltarle el respeto al campo” por apoyar un pacto que, en su opinión, “pone en riesgo la soberanía alimentaria”.

Morales recordó que “Ursula von der Leyen puede desayunar cada día gracias a los agricultores europeos” y pidió a los consumidores que “miren las etiquetas y apuesten por productos europeos, más seguros y sostenibles”.

La PAC y el temporal agravan la crisis del campo

A la incertidumbre comercial se suman los recortes en la nueva PAC, cuyo presupuesto se ha reducido en un 22% según la propuesta de Bruselas y que ahora se integra con otros fondos, como los de cohesión.

Las organizaciones denuncian que el sistema se ha vuelto más complejo y menos accesible, especialmente para las explotaciones familiares.

El reciente temporal ha agravado aún más la situación. La Junta de Andalucía estima que las pérdidas en los cultivos superan los 3.000 millones de euros, sin contar los daños en caminos rurales e infraestructuras.

“No confiamos en que las ayudas lleguen”, lamentó el arrocero Manuel Falcón, recordando que aún hay agricultores valencianos esperando compensaciones por la última DANA.

Sevilla, epicentro de la protesta agraria

Los tractores partieron al amanecer desde municipios clave como Isla Mayor, Los Palacios y Villafranca, Carmona o Alcalá del Río, recorriendo decenas de kilómetros hasta confluir en la Plaza de España, donde se concentraron alrededor del monumento a Aníbal González.

Allí, entre pancartas y consignas, se escuchó una exigencia unánime: “precios justos y competencia en igualdad de condiciones”.

La protesta transcurrió sin incidentes graves, aunque provocó retenciones en las principales avenidas. La Guardia Civil y la Policía Local coordinaron el paso de los convoyes para evitar cortes prolongados en vías como la AP-4, la A-49 o el Paseo de Colón.

La mayoría de los asistentes eran hombres mayores de 55 años, una imagen que refleja el envejecimiento del campo y la falta de relevo generacional. Pese a la presencia discreta de representantes políticos de distintas formaciones, las organizaciones insistieron en mantener el carácter “profesional” y “apartidista” de la movilización.

Los agricultores sevillanos resumen sus demandas en tres ideas: igualdad de normas, precios rentables y apoyo real al campo.

“Queremos competir, pero con las mismas reglas”, afirmó el agricultor Luis Miguel Domínguez, consciente de que su reivindicación trasciende lo local. “Si Europa pierde su agricultura, perderá su independencia alimentaria.”

Mientras los tractores regresaban lentamente a sus pueblos, quedaba una sensación de cansancio, pero también de dignidad. El campo andaluz, que alimenta a millones, volvió a recordarle a las instituciones europeas y españolas que sin agricultores no hay futuro.