Más de 100 vecinos salen de noche en Sevilla para expulsar a los 'gorrillas' de El Cerezo
Vecinos del Cerezo se organizan en patrullas ciudadanas para expulsar a los aparcacoches ilegales
El barrio sevillano del Cerezo, en el distrito Macarena, vive días de movilización vecinal. Cansados de la presencia constante de aparcacoches ilegales —conocidos popularmente como “gorrillas”— y de los problemas de convivencia asociados a su actividad, decenas de residentes han comenzado a salir en grupo por las calles para pedirles que abandonen la zona.
Las patrullas improvisadas, organizadas a través de redes vecinales y mensajería móvil, han reunido ya a más de un centenar de personas.
Durante las dos últimas noches, decenas de vecinos del barrio sevillano del Cerezo en el distrito Macarena han salido a las calles organizados en patrullas ciudadanas con un objetivo claro expulsar a los llamados gorrillas aparcacoches ilegales que desde hace años según denuncian generan problemas constantes de inseguridad suciedad y conflictos vecinales en esta zona del norte de la ciudad.
La iniciativa surgió tras meses de creciente tensión entre residentes y estos intermediarios informales del aparcamiento que suelen exigir dinero a los conductores a cambio de vigilar sus vehículos. Muchos vecinos sostienen que en realidad se trata de una forma de coacción. Cuando alguien se niega a pagar, aseguran, aparecen amenazas arañazos en la carrocería o incluso robos.
El detonante reciente ha sido según relatan varios residentes el empeoramiento de la situación en los últimos meses.
Las obras vinculadas a la ampliación del Metro y los cortes de tráfico en avenidas cercanas han reducido notablemente las plazas disponibles para estacionar.
Esa escasez ha convertido algunas calles próximas al Hospital Universitario Virgen Macarena en puntos especialmente atractivos para quienes controlan de manera irregular el aparcamiento.
Ante ese escenario un grupo de vecinos decidió organizarse a través de un chat de WhatsApp en el que comparten avisos sobre la presencia de aparcacoches y coordinan salidas para recorrer las calles.
La primera noche participaron alrededor de veinte personas, pero la convocatoria fue creciendo cuando otros residentes se unieron al ver el movimiento en el barrio.
Al día siguiente la cifra aumentó de forma considerable. Más de un centenar de personas se concentraron en la calle Doctor Jaime Marcos antes de iniciar una nueva ronda por distintas zonas del Cerezo y barriadas próximas como la Carrasca, las Avenidas o el Rocío.
Patrullas de vecinos contra los gorrillas en El Cerezo
Los participantes caminaban en grupo y pedían a los gorrillas que abandonaran el lugar.
Algunos vecinos que participaron en las patrullas aseguran que llevan años denunciando la situación a la Policía.
Según explican los agentes suelen acudir cuando reciben avisos, identifican a los aparcacoches y realizan controles, pero la presencia policial resulta temporal y los gorrillas regresan poco después.
Esa sensación de impotencia ha alimentado el hartazgo de muchos residentes, que describen un clima de inseguridad creciente.
Algunos relatan daños en sus vehículos tras negarse a pagar, mientras otros hablan de amenazas o pequeños robos. También denuncian problemas de convivencia asociados al consumo de alcohol en la vía pública y a la acumulación de basura en plazas y aceras.
Durante uno de los recorridos se produjeron momentos de tensión cuando uno de los aparcacoches discutió con varios vecinos y llegó a mostrar un cúter.
La intervención de una patrulla de la Policía Local evitó que el incidente fuera a más y permitió identificar al individuo, que finalmente abandonó la zona.
A pesar de esos episodios los organizadores insisten en que su intención no es sustituir a las fuerzas de seguridad sino visibilizar un problema que consideran enquistado.
Defienden que las patrullas son una forma de presión vecinal para recuperar el uso normal de las calles y para demostrar el nivel de cansancio existente en el barrio.
En el grupo participan vecinos de distintas edades y también personas de origen extranjero que residen en la zona.
Los promotores subrayan que la protesta no tiene un componente racial y que el malestar se dirige exclusivamente contra quienes utilizan el espacio público para exigir dinero por estacionar.
Mientras tanto los vecinos preparan nuevas reuniones para abordar otros problemas del barrio como el ruido nocturno de algunos locales o la presencia de pisos utilizados para actividades ilegales. La movilización vecinal aseguran acaba de empezar y mantienen patrullas informales durante día y noche.