
La tragedia que pudo evitarse, la familia avisó antes del incendio mortal en Sevilla
Mujer de 84 años muere en incendio: la familia había pedido el cambio de la estudiante que convivía con ella

La familia de Ana María, la mujer de 84 años fallecida en el incendio ocurrido la madrugada del 14 de enero en Sevilla, ha confirmado que días antes de la tragedia solicitaron a la Universidad de Sevilla el cambio de la estudiante que convivía con ella, una joven de origen argelino que ahora se encuentra detenida y en prisión preventiva acusada de haber provocado el fuego.
Según un comunicado remitido a la agencia EFE, los familiares explican que la víctima participaba en un programa universitario de convivencia intergeneracional que la Universidad de Sevilla gestiona para unir a personas mayores que viven solas con estudiantes sin recursos, a quienes se les ofrece alojamiento gratuito a cambio de compañía.
Ninguna de las partes recibe compensación económica, y la iniciativa busca fomentar la solidaridad y el apoyo mutuo entre generaciones.
La familia asegura que Ana María había tenido una experiencia “extraordinaria” el curso anterior con otra estudiante participante en el programa, con la que mantuvo una relación de afecto y respeto mutuo. Sin embargo, la convivencia cambió con la llegada de la nueva universitaria para el curso actual.
Durante las últimas semanas, la anciana había comentado a sus allegados que “la convivencia no era la esperada” y que se sentía incómoda con el comportamiento de la joven. Preocupados por su bienestar, los familiares comunicaron su inquietud tanto a la Universidad como a la propia estudiante.
Según el comunicado, la institución estaba tramitando la búsqueda de una nueva residencia para la joven, aunque el cambio no llegó a producirse a tiempo.
El incendio se originó en el domicilio de Ana María, en el barrio sevillano donde residía, durante la madrugada del domingo 14 de enero. Los servicios de emergencia acudieron rápidamente al lugar, pero no pudieron salvar la vida de la octogenaria.
La Policía Nacional detuvo horas después a la estudiante, que fue puesta a disposición judicial tras encontrar indicios de su presunta implicación directa en el fuego.
Fuentes cercanas a la investigación confirman que el incendio no fue accidental y que existen pruebas materiales y testimoniales que apuntan a un posible delito de homicidio intencionado. La jueza instructora del caso ordenó su ingreso en prisión provisional sin fianza mientras se continúa la investigación.
La posible condena judicial para la presunta autora
Si se confirma que el incendio fue provocado de forma intencionada y con resultado de muerte, la joven podría enfrentarse a una pena de prisión de entre 15 y 25 años, según establece el artículo 138 del Código Penal español, que castiga el delito de homicidio.
Sin embargo, si la investigación determina que existió alevosía, ensañamiento o intención clara de causar la muerte, el delito podría calificarse como asesinato, lo que elevaría la pena a prisión permanente revisable o a entre 25 y 30 años de cárcel, conforme al artículo 139 del mismo código.
Igualmente, el hecho de haber provocado un incendio con peligro para la vida de terceros podría sumar un delito adicional de estragos o incendio doloso, regulado en los artículos 351 y 352, que contempla penas de 10 a 20 años si se demuestra que el fuego fue intencionado.
La Universidad de Sevilla ha expresado su “profundo pesar” por los hechos y ha anunciado una revisión completa del programa de convivencia para reforzar los mecanismos de selección, seguimiento y comunicación entre las partes. También ha ofrecido apoyo psicológico tanto a la familia de la víctima como a otros participantes del programa.
Mientras tanto, el entorno de Ana María exige que se esclarezcan las circunstancias que rodearon la tragedia y que se determinen posibles responsabilidades institucionales por no haber ejecutado a tiempo la solicitud de cambio. La familia insiste en que su único objetivo es que se haga justicia y que nunca más se repita una situación similar.

