Lozas del paseo de Matalascañas hundidas y derrumbadas por la acción del mar.
Estado del paseo de Matalascañas.

La ingeniería contra el mar: un muro de hormigón y arena filtrante para salvar Matalascañas

Matalascañas busca solución urgente tras el derrumbe del paseo marítimo

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El inicio de 2026 ha dejado en Matalascañas una imagen difícil de olvidar. La borrasca Francis arrasó con varios puntos del paseo marítimo de Caño Guerrero, dejando tras de sí un paisaje de destrucción total: cuatro chiringuitos destrozados, el pavimento hundido y un frente costero que evidencia la fragilidad del litoral onubense ante los temporales.

Lo que hasta hace unas semanas era una de las zonas más transitadas y emblemáticas de la costa de Almonte, se ha convertido en un escenario de emergencia técnica y medioambiental.

Pocos días antes del paso de Francis, el Ayuntamiento de Almonte había publicado la licitación de un proyecto constructivo para reparar un tramo de 125 metros del paseo marítimo a la altura de Caño Guerrero.

Un contrato con carácter urgente, valorado en 885.761 euros (IVA incluido) y con un plazo de ejecución de cuatro meses, que buscaba poner freno al deterioro progresivo que la acción del mar venía provocando desde hace años.

Los informes técnicos previos, redactados por la empresa sevillana Buró4, ya advertían de la situación crítica del paseo. En ellos se detallan patologías estructurales derivadas de la erosión continua del material granular, el lavado del terreno de apoyo y el descalce de los elementos de hormigón.

El resultado son huecos bajo la plataforma, fisuras, pérdidas de confinamiento y movimientos diferenciales que amenazan la estabilidad del conjunto.

Según el diagnóstico, los temporales marítimos —que cada vez son más frecuentes e intensos— provocan sobre-elevaciones del nivel del mar que desgastan las capas de arena que sostienen el paseo. La alternancia de humedad y salinidad acelera además el deterioro del hormigón, favoreciendo la aparición de fisuras y desconchados.

“La zona presenta un riesgo potencial para la seguridad ciudadana, con una pérdida de estabilidad geométrica y capacidad portante reducida”, finaliza el informe técnico.

La borrasca Francis, el punto de inflexión en Matalascañas

El paso de la borrasca Francis no hizo sino agravar una situación límite. En pocas horas, el oleaje de gran energía destruyó varios tramos del paseo, hundió escaleras y arrasó estructuras de locales hosteleros. Las imágenes difundidas por vecinos y servicios municipales mostraban un frente marítimo prácticamente desaparecido.

Este episodio ha precipitado la puesta en marcha del proyecto de reconstrucción, que los técnicos definen como “una intervención de urgencia para garantizar la estabilidad y durabilidad del paseo marítimo”.

La solución adoptada contempla la construcción de un muro de hormigón armado, complementado con una losa estructural de 25 centímetros y un sistema de drenaje mediante grava filtrante y válvulas antirretorno.

El proyecto va más allá de la simple reparación. Según el estudio técnico-ambiental, el deterioro del paseo no se debe a errores constructivos, sino a una incompatibilidad estructural entre el diseño original y la dinámica del litoral.

La reconstrucción, por tanto, implica un replanteamiento integral del modelo: muros retranqueados, drenaje controlado y una base flexible capaz de absorber deformaciones sin transmitir esfuerzos excesivos al terreno arenoso.

El informe recomienda además la supervisión constante de un técnico geotécnico durante la ejecución de las obras, dada la naturaleza inestable del terreno y la presencia del nivel freático somero. Con las medidas adecuadas, aseguran los especialistas, el terreno reúne condiciones suficientes para soportar una cimentación tipo zapata corrida bajo muro.

Una lección para el futuro del litoral onubense

La devastación sufrida por Matalascañas vuelve a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de las zonas urbanizadas sobre antiguos sistemas dunares. La dinámica litoral —esa interacción constante entre mar, arena y viento— no puede ser ignorada en futuras planificaciones.

El paseo marítimo original, construido hace décadas sin un conocimiento profundo de estos procesos, ha terminado cediendo ante la fuerza natural del mar.

Mientras avanzan los trámites para adjudicar las obras, vecinos y empresarios turísticos miran al horizonte con incertidumbre. El verano aún parece lejano, y la prioridad inmediata es asegurar la zona y recuperar, al menos parcialmente, el perfil del paseo que simboliza la identidad turística de Matalascañas.