Guardia Civil junto a una narcolancha.
Intervención de una narcolancha por parte de Ocon Sur.

La Fiscalía de Andalucía investiga la oleada de narcolanchas en las playas del sur: el Guadalquivir, nueva ruta de la droga

La Fiscalía de Andalucía investiga la proliferación de narcolanchas en las playas del sur

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La Fiscalía Superior de Andalucía ha abierto una investigación a fin de poder esclarecer la creciente presencia de narcolanchas en las playas del litoral andaluz.

Estas embarcaciones, utilizadas por organizaciones dedicadas al tráfico de drogas y al contrabando, han sido vistas en varios puntos del sur de España, especialmente durante los últimos temporales marítimos, cuando buscan refugio en zonas costeras.

La situación, ampliamente denunciada por los ciudadanos y autoridades, ha encendido las alarmas por los riesgos de seguridad que representa para las localidades costeras.

La fiscal superior de Andalucía, Ceuta y Melilla, Ana Tárrago, ha ordenado la apertura de un “expediente gubernativo” para recopilar información precisa sobre la situación.

Según la nota oficial del Ministerio Público, se indagarán los hechos “difundidos por los medios de comunicación y redes sociales” que muestran la llegada de estas embarcaciones a primera línea de playa.

El objetivo es determinar el alcance real del fenómeno, su frecuencia y las posibles omisiones en la vigilancia marítima que podrían haber permitido su aparición en zonas habitadas.

Las narcolanchas, caracterizadas por su gran potencia y velocidad, fueron prohibidas en España desde el año 2018 debido a su papel central en las rutas del narcotráfico procedentes del norte de África.

A pesar de la prohibición, se estima que decenas de estas embarcaciones siguen operando en aguas internacionales, aprovechando los límites jurisdiccionales para eludir la acción policial.

En los días de fuerte temporal, muchas buscan refugio en las costas del Campo de Gibraltar, Málaga, Cádiz o incluso en la desembocadura del río Guadalquivir, zonas donde la geografía facilita su ocultamiento.

La Fiscalía andaluza ha señalado que recopilará todas las noticias y reportes disponibles para “conocer las circunstancias concretas de la afluencia de las narcolanchas durante la borrasca”.

Entre los lugares más señalados por los informes se encuentran los puertos deportivos y las zonas fluviales próximas a Sanlúcar de Barrameda y Trebujena, donde la Guardia Civil ha detectado repetidas maniobras de embarcaciones sospechosas.

Además del transporte de drogas, algunas de estas lanchas se utilizan para el tráfico de inmigrantes irregulares o para suministrar combustible a otras naves en alta mar, práctica conocida como “petaqueo”.

Esta última actividad constituye un eslabón clave en la logística del narcotráfico, ya que permite mantener operativas las embarcaciones durante largos periodos sin necesidad de regresar a puerto.

La preocupación ciudadana se ha incrementado tras los últimos vídeos difundidos en redes sociales, donde se observan embarcaciones de este tipo atracadas junto a zonas turísticas.

Los alcaldes de municipios costeros han reclamado mayor coordinación entre las fuerzas de seguridad del Estado y el Ministerio del Interior para reforzar los dispositivos de control marítimo.

La Fiscalía, por su parte, ha asegurado que actuará con determinación para determinar si se están vulnerando competencias o si existen fallos en la respuesta institucional ante un fenómeno que afecta directamente a la seguridad pública.

El origen del narcotráfico en el Guadalquivir: una ruta histórica en manos de las mafias

El río Guadalquivir se ha consolidado en las últimas décadas como uno de los escenarios más estratégicos para el narcotráfico en el sur de España.

Su amplia desembocadura, la proximidad con el Estrecho de Gibraltar y su conexión con el Atlántico lo convierten en un corredor natural para las rutas marítimas procedentes del norte de África.

Desde los años noventa, el aumento del contrabando de hachís derivó en la consolidación de auténticas redes criminales que encontraron en este entorno fluvial un punto de entrada seguro y de difícil control.

Las mafias locales, inicialmente formadas por pescadores y contrabandistas, fueron absorbidas con el tiempo por organizaciones internacionales más sofisticadas, que incorporaron tecnología avanzada y rutas combinadas con el tráfico de inmigrantes y combustible.

Hoy, el Guadalquivir forma parte de la llamada “ruta del Atlántico”, utilizada para el traslado de grandes cargamentos de hachís y cocaína desde Marruecos y América Latina.

La combinación de tradición marítima, conocimiento del entorno y limitaciones en la vigilancia fluvial ha permitido a estas organizaciones mantener su actividad.

La reciente investigación de la Fiscalía pretende arrojar luz sobre cómo estos grupos siguen utilizando un espacio natural protegido y de alto valor ecológico como enclave de sus operaciones ilícitas, evidenciando la compleja relación entre el río, la economía local y el crimen organizado en el sur peninsular.