
El Real Alcázar de Sevilla inicia un ambicioso plan para salvar sus carpinterías históricas
El Real Alcázar de Sevilla impulsa un plan integral para conservar sus carpinterías históricas

El Patronato del Real Alcázar de Sevilla ha puesto en marcha un ambicioso plan de conservación preventiva y mantenimiento para salvaguardar las carpinterías históricas de sus principales edificios. Con una inversión total de 333.114,66 euros (IVA incluido), el proyecto tiene como objetivo garantizar la integridad estructural y funcional de las piezas de madera que, durante siglos, han formado parte del alma del monumento.
Este programa se centra en algunos de los espacios más icónicos del conjunto palaciego, como el Palacio Mudéjar, el Palacio Gótico y las áreas de acceso que soportan un tránsito constante de visitantes. En ellos se intervendrá sobre portalones, ventanas y celosías que representan auténticas joyas de la artesanía andaluza.
En el Palacio Mudéjar, el plan contempla la restauración de los portalones y ventanas del Patio de las Doncellas, incluyendo el célebre acceso al Salón de Embajadores, las aberturas del Salón de Sevillanos y las celosías de las Salas de los Infantes, que destacan por su intrincado trabajo artesanal.
Igualmente se actuará sobre puertas del siglo XIX que comunican el Patio de las Muñecas y la Alcoba Real, puntos de gran valor patrimonial.
El Palacio Gótico será otro de los escenarios clave del proyecto, donde los trabajos se centrarán en los portalones y ventanas del Salón de los Tapices y en los accesos que comunican con los jardines. Asimismo, se intervendrá en los portalones de la Portada del Apeadero y del Patio de Banderas, ambos sometidos a un notable desgaste por el flujo constante de turistas.
Un plan dividido en dos fases en el Alcázar
El contrato, con una duración total de 35 meses, se iniciará el 1 de enero de 2026 y se desarrollará en dos fases bien diferenciadas.
La Fase 1, de puesta a punto, abarcará los tres primeros meses y se centrará en la restauración inicial de los elementos más expuestos, como los portalones de la fachada del Palacio Mudéjar y las celosías de las Salas de los Infantes. Esta primera etapa contará con un presupuesto de 31.978,30 euros (IVA excluido).
La Fase 2, que se extenderá durante los 32 meses restantes, consistirá en mantenimientos periódicos cada tres meses sobre el conjunto de carpinterías incluidas en el contrato. Este seguimiento constante permitirá detectar y corregir deterioros incipientes, evitando daños irreversibles. Además, se reserva una partida de 10.000 euros para atender posibles emergencias, como accidentes o actos vandálicos.
Restauración con técnicas de alta precisión
Los trabajos serán ejecutados por equipos especializados en conservación patrimonial, que aplicarán metodologías de última generación adaptadas a la naturaleza de los materiales. Las tareas incluirán limpiezas controladas, tratamientos biocidas contra xilófagos y hongos, y consolidaciones estructurales mediante enchuletado y fijación de decoraciones.
También se prestará especial atención al cuidado de los metales asociados, como cerrojos y bisagras de hierro o cobre. Estos serán limpiados, protegidos con resinas acrílicas antioxidantes y tratados para garantizar su durabilidad sin alterar su apariencia original.
Mantenimiento discreto para no afectar al turismo
Consciente del impacto que cualquier intervención puede tener en la experiencia de los visitantes, el Patronato ha establecido que los trabajos se ejecuten con mínima interferencia en los recorridos turísticos. Se instalarán cerramientos estéticos y temporales en las zonas afectadas y se mantendrá una limpieza exhaustiva durante todo el proceso.
La empresa adjudicataria deberá, además, cumplir estrictamente las normas de sigilo profesional y sostenibilidad ambiental, evitando emisiones, ruidos o residuos fuera de las áreas permitidas.
Con esta actuación, el Real Alcázar de Sevilla refuerza su compromiso con la preservación del patrimonio histórico-artístico y garantiza que la maestría de los carpinteros de los siglos XIV al XIX siga admirándose por generaciones.
Más allá de la conservación material, el proyecto asegura la continuidad de una tradición artesanal que forma parte fundamental de la identidad de la ciudad y de su legado cultural universal.

