El plan de seguridad de Semana Santa se pone a prueba este año tras el fiasco por la lluvia de 2024

El Ayuntamiento aún no aclara qué hará con los bares en la Madrugada

Actualizado:
Cofradía por las calles de Sevilla.
Hermandad del Beso de Judas por Las Setas de La Encarnación.

La Semana Santa de Sevilla recupera este año el pulso en materia de seguridad, después de una edición anterior deslucida por la lluvia. El Ayuntamiento ha preparado un dispositivo prácticamente calcado al de 2024, con el despliegue de drones, cámaras de vigilancia en tiempo real e inteligencia artificial para estimar el aforo en puntos clave de la ciudad.

La principal diferencia será visible a ras de suelo: algunas vallas han sido sustituidas por líneas rojas pintadas para canalizar el flujo de personas. Por lo demás, se mantienen los controles de acceso en zonas de alta concentración de público, así como la vigilancia aérea, una herramienta que se incorporó por primera vez en 2022 tras la pandemia y que vuelve a tener un papel destacado este año.

El dispositivo actual, al igual que el del año pasado, fue diseñado bajo la coordinación del alcalde José Luis Sanz y el subdelegado del Gobierno, Francisco Toscano. Sin embargo, las lluvias del año pasado impidieron evaluar su eficacia real: más de la mitad de las hermandades no pudieron salir, lo que redujo drásticamente la afluencia de personas. La experiencia de la Magna celebrada en diciembre tampoco ofrece una referencia fiable, ya que el evento registró una asistencia por debajo de lo esperado, en parte debido a las advertencias restrictivas del Consistorio.

Aquel operativo previo a la Magna generó críticas entre los hosteleros, que vieron cómo se desincentivaba la asistencia con mensajes como la imposibilidad de utilizar sillas, la prohibición de permanecer en cruces y el cierre anticipado de numerosos bares. El propio alcalde reconoció después que fue un error: “Si hubiera conocido las cifras reales de asistentes, no habría tomado esas medidas con la hostelería”, admitió entonces.

Incertidumbre con la Madrugá

En esta edición, el Ayuntamiento aún no ha aclarado cuál será su política respecto a la apertura de bares durante la Madrugada, uno de los momentos más sensibles de la Semana Santa. La falta de comunicación ha despertado inquietud entre los empresarios del sector, que aún recuerdan las restricciones aplicadas en diciembre.

El dispositivo de seguridad contará con la totalidad de la plantilla de la Policía Local: 961 agentes que realizarán 8.900 servicios, según detalló el propio Sanz la semana pasada en un pleno municipal. A esto se sumará el despliegue de la Policía Nacional, que el año pasado movilizó a 1.800 efectivos. Este cuerpo volverá a tener la última palabra en cuestiones clave como el vallado de ciertas zonas, como ya ocurrió en 2024.

Una de las principales novedades introducidas entonces fue la elaboración de un análisis pormenorizado de 40 puntos críticos en los itinerarios procesionales. Este estudio, realizado de forma conjunta entre Policía y hermandades, permitió establecer canales de comunicación más directos y efectivos. “No es algo nuevo, pero sí se ha hecho con más antelación y mayor intensidad”, señaló el comisario provincial Ernesto López Ganfornina.

Los drones volverán a sobrevolar las zonas más concurridas para realizar un conteo estimado del público, apoyados por algoritmos de inteligencia artificial que analizarán en tiempo real las imágenes captadas. Estas grabaciones estarán disponibles al instante en los dispositivos móviles del personal de seguridad, lo que permitirá adoptar decisiones inmediatas desde el Cecop (Centro de Coordinación Operativa).

Complementación en el sistema de seguridad

Este sistema complementa la red de cámaras instaladas en las principales calles del centro histórico, un recurso que funciona con éxito desde 2018. Gracias a este sistema, los mandos policiales pueden seguir en directo lo que ocurre en cada rincón del recorrido, una lección aprendida tras los disturbios de la Madrugada de 2017, que provocaron estampidas y escenas de pánico por una pelea en el Arenal.

El alcalde ha adelantado que no se esperan cambios sustanciales este año, aunque sí se apostará por medidas “más tecnológicas y menos invasivas”, como la reducción del vallado y un mayor uso de inteligencia artificial. También se prevé ampliar los aparcamientos para motocicletas en los márgenes de la zona regulada y se habilitarán nuevas plazas para personas con movilidad reducida. Además, el Centro de Gestión de Movilidad ofrecerá en tiempo real la ocupación de los aparcamientos públicos, como ya ha hecho en ediciones anteriores.

Mientras tanto, crece la expectación por saber si, esta vez, el dispositivo resistirá con éxito una Semana Santa completa. El verdadero examen, tras el parón del año pasado, está a punto de comenzar.