
El ministro Puente descarta un fallo del tren y señala la infraestructura, así avanza la investigación en Adamuz
Accidente ferroviario en Adamuz: el ministro Óscar Puente apunta a la vía como posible causa del siniestro

El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha manifestado que le resulta “difícil creer” que el origen del accidente ferroviario ocurrido el pasado domingo en Adamuz esté relacionado con el tren de Iryo.
El responsable de la cartera ha señalado que las primeras hipótesis apuntan hacia un posible fallo en la infraestructura o la vía, descartando casi por completo que el material rodante fuese el responsable del descarrilamiento, que ha sacudido a todo el sector ferroviario español.
En declaraciones a la cadena Cope, Puente subrayó que “resulta muy raro pensar que el tren fuera la causa” al tratarse de un modelo “muy nuevo” fabricado bajo estándares de “precisión y calidad altísima”. Según explicó, el convoy había superado recientemente todos los controles de mantenimiento “de manera escrupulosa”. Por ello, insistió en que “es posible, sin duda, que la causa esté en la vía”.
Sin embargo, el ministro también reconoció la extrañeza del suceso, puesto que la infraestructura afectada había sido renovada recientemente y había superado todas las revisiones técnicas reglamentarias.
Esta circunstancia, dijo, dificulta la investigación que mantienen los técnicos especializados para determinar qué originó el siniestro en una línea de alta velocidad considerada de las más seguras del país.
Un fallo “crítico” y difícil de detectar en Adamuz
Puente explicó que, si finalmente se confirma que la causa se encuentra en la infraestructura, debería tratarse de “algo crítico” que no había mostrado señales previas. “Sería un fallo complicado de entender”, afirmó.
En tal caso, el Ministerio de Transportes tendría que replantearse si los actuales protocolos de control y verificación son suficientes para garantizar la seguridad de las líneas de alta velocidad españolas.
Uno de los datos más relevantes aportados por el ministro es la aparición de muescas en los bogies del tren siniestrado, las mismas que se detectaron en otros tres convoyes que habían pasado por el tramo entre 45 minutos y una hora antes del accidente.
Los trenes que circularon previamente no presentaban marcas, lo que acota el momento en que se produjo el fallo. “Lo que haya sucedido fue crítico y se manifestó en ese breve intervalo”, indicó.
Este hallazgo es clave para centrar las pesquisas en una franja temporal concreta, aunque todavía no se ha identificado el elemento exacto que provocó el descarrilamiento. “Lo ocurrido nos obligará a reflexionar profundamente sobre los protocolos de mantenimiento y seguridad que se aplican en la alta velocidad”, recalcó el ministro.
Empresas de referencia y controles de trazabilidad
Ante las dudas sobre la calidad de las obras, Puente defendió la labor de las empresas españolas que participaron en la construcción de la red ferroviaria. Aseguró que se trata de compañías de “máxima solvencia”, con prestigio internacional y una amplia experiencia en proyectos de alta velocidad en diversos países.
El ministro recordó que la soldadura de los raíles la realizan operarios homologados y cualificados, que dejan grabado en el propio tramo el nombre del técnico responsable, garantizando la trazabilidad completa de cada intervención.
Igualmente el acero empleado en los raíles será analizado en un laboratorio especializado para determinar si presenta algún defecto o alteración estructural. Los resultados de estos análisis podrían ser determinantes para esclarecer las causas del accidente.
Puente también quiso despejar cualquier duda sobre la velocidad a la que circulaban los trenes. Según confirmó, tanto el Iryo como el Alvia implicados se desplazaban a una velocidad “totalmente adecuada” y dentro de los parámetros permitidos.
El Iryo, explicó, se encontraba reduciendo su marcha al aproximarse a un tramo limitado a 215 kilómetros por hora, mientras que el Alvia aceleraba tras salir de esa zona.
Una investigación abierta y compleja en Adamuz
El ministro destacó que los ingenieros y técnicos encargados de la investigación siguen perplejos ante lo ocurrido. “Les cuesta entender qué ha podido pasar”, admitió, subrayando la complejidad técnica del caso.
Las pesquisas se centran en el estado de la vía, el material rodante, las condiciones meteorológicas y los sistemas de señalización, en busca de un fallo que, hasta ahora, parece haberse producido en un punto y momento excepcionales.
El descarrilamiento en Adamuz se perfila como uno de los sucesos más desconcertantes en la historia reciente del ferrocarril español, un accidente que no solo ha generado conmoción, sino que también podría marcar un antes y un después en los protocolos de seguridad ferroviaria en España.

