El juez archiva el caso de la conductora que recorrió 5 kilómetros con un cadáver bajo su coche en Sevilla
Archivada la causa contra la conductora que arrastró un cadáver cinco kilómetros en Sevilla
La investigación judicial sobre el atropello ocurrido el 17 de noviembre de 2025 en Sevilla ha concluido sin atribuir responsabilidad penal a la conductora implicada.
El Juzgado de Instrucción número 2 ha acordado el sobreseimiento provisional de la causa al descartar la existencia de un delito de homicidio imprudente, tras analizar las circunstancias meteorológicas, la visibilidad en la vía y el comportamiento del peatón fallecido.
El auto, fechado el pasado 6 de febrero y respaldado por la Fiscalía de Seguridad Vial, pone fin a un procedimiento que había generado una notable conmoción pública por las singulares características del suceso.
Características como que la conductora recorrió más de cinco kilómetros con el cuerpo del hombre atrapado en los bajos del vehículo sin advertir lo ocurrido.
Según la resolución judicial, la mujer salía con su Toyota Yaris de un garaje situado en la calle Lumbreras cuando se produjo el atropello.
La víctima, que momentos antes había sido grabada por cámaras de tráfico deambulando por la calzada, irrumpió en el paso de peatones con el semáforo en fase roja para él. Las imágenes muestran que caminaba de forma inestable, llegando incluso a caer sobre el asfalto.
El juez subraya que el accidente se produjo en un contexto especialmente adverso. Eran alrededor de las ocho de la mañana y aún no había amanecido por completo.
A ello se sumaba una lluvia intensa que dificultaba la visibilidad y unas condiciones de iluminación escasas en la zona. La calle presenta además una ligera pendiente y está flanqueada por árboles frondosos que pueden reducir el campo visual.
En su auto, el magistrado descarta “de forma contundente” cualquier reproche penal en la conducción desarrollada. Considera determinante la combinación de factores: la climatología, las características de la calle y la irrupción inesperada del peatón, que vestía ropa oscura y avanzaba casi agachado.
Todo ello, concluye, hacía prácticamente imposible que la conductora pudiera advertir su presencia a tiempo de evitar el impacto.
El atropello que sorprendió a toda Sevilla
El fiscal delegado de Seguridad Vial en Sevilla, Luis Carlos Rodríguez León, ya había solicitado el archivo al entender que imputar un delito de homicidio imprudente resultaba desproporcionado.
Este tipo penal contempla penas de entre uno y cuatro años de prisión, pero el Ministerio Público consideró que no concurrían los elementos necesarios para sostener una acusación.
La Fiscalía puso el acento en que la víctima se encontraba en la misma línea de salida del vehículo y que la conductora no tuvo conciencia de haber arrollado a una persona.
Nadie le alertó de lo sucedido hasta que, tras avanzar varios kilómetros, un ciudadano le indicó en el cruce de San Francisco Javier con Ramón Cajal que llevaba algo colgando del coche.
Al descender del automóvil comprobó que se trataba del cuerpo de un hombre, que fue posteriormente rescatado por efectivos de Bomberos.
Los informes elaborados por la Policía Local respaldan esta versión. El análisis técnico de las dos cámaras de tráfico que captaron la secuencia resultó clave para reconstruir los hechos.
En una de las grabaciones se observa cómo el hombre pierde el equilibrio y queda tendido en la calzada instantes antes de que el vehículo salga del garaje y pase sobre él.
Mientras el procedimiento penal queda archivado, persiste una incógnita como se trata de la la identidad del fallecido.
Casi tres meses después del suceso, el cadáver continúa en el depósito del Instituto de Medicina Legal de Sevilla sin haber sido identificado.
Los especialistas realizaron la necrorreseña, que incluye la toma de huellas dactilares, pero no se ha encontrado coincidencia en las bases de datos nacionales.
La Policía Nacional, a través de su departamento de Científica, ha participado en las gestiones sin éxito. No existe ninguna denuncia por desaparición que encaje con la descripción del hombre, una persona caucásica de mediana edad.
Tampoco los albergues y centros sociales consultados han podido aportar información que permita ponerle nombre.
Entre las hipótesis que se barajan figura la posibilidad de que se trate de un ciudadano extranjero que hubiera entrado en España al amparo de la libre circulación en la Unión Europea.
Otra línea de investigación apunta a que pudiera tratarse de una persona sin hogar, dado que nadie ha reclamado el cuerpo.
El estado del cadáver es muy deficiente debido a las graves lesiones sufridas tras ser arrastrado durante varios kilómetros, lo que añade dificultad a las tareas de identificación.
Con la causa penal cerrada, el foco permanece ahora en esclarecer quién era la víctima de un suceso tan trágico como inusual.