Fachada hospital Virgen del Rocío.
Entrada al hospital Virgen del Rocío.

El Hospital Virgen del Rocío vuelve a tener agua potable tras semanas de restricciones en Sevilla

Así ha recuperado el Hospital Virgen del Rocío el agua potable: controles, limpieza y seguridad total

Actualizado:

El Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla ha recuperado el suministro de agua potable en todos sus centros tras completar los trabajos de limpieza, mantenimiento y control sanitario de su aljibe principal, que habían motivado la recomendación preventiva de no consumir agua del grifo durante las últimas semanas.

La medida, adoptada de forma cautelar, se ha levantado después de que las últimas analíticas confirmaran la plena potabilidad y seguridad del agua, según ha informado el propio centro hospitalario.

Durante este periodo, que se prolongó desde principios de año, el hospital proporcionó agua embotellada tanto a los pacientes como al personal sanitario y técnico.

La restricción afectó a todas las instalaciones del complejo: Hospital General, Traumatología, Maternal y Hospital Infantil. Desde el pasado sábado, los carteles que advertían de la imposibilidad de consumo han sido retirados, una vez comprobado que el sistema cumple con todos los parámetros de calidad exigidos por la normativa vigente.

Un nuevo tratamiento de hipercloración para reforzar la desinfección en Virgen del Rocío

Ese mismo sábado, el Hospital General experimentó un breve corte adicional derivado de la aplicación del tratamiento anual de hipercloración, una práctica preventiva que consiste en introducir una dosis elevada de cloro en la red interna de agua con el fin de eliminar posibles bacterias, algas u otros patógenos.

Este procedimiento se realiza una vez al año en todo el complejo hospitalario para garantizar un nivel óptimo de desinfección y preservar la seguridad de los sistemas hidráulicos.

Desde la dirección técnica del hospital explican que este tipo de actuaciones son esenciales en grandes infraestructuras sanitarias, donde el mantenimiento de los depósitos y conducciones requiere una atención constante.

“Estas tareas se ejecutan siguiendo los protocolos más exigentes, siempre priorizando la seguridad de pacientes y profesionales”, indican desde el centro.

Controles constantes y normativa estricta sobre el agua

El sistema hidráulico del Virgen del Rocío está formado por un aljibe dividido en cuatro vasos independientes, con una capacidad total de cuatro millones de litros. Este diseño permite mantener el suministro en caso de cualquier incidencia o intervención técnica. El agua llega desde la empresa metropolitana Emasesa a través de dos puntos de entrada y es sometida a un proceso de filtrado y almacenamiento previo a su distribución interna.

La calidad del agua se supervisa de manera continua mediante controles automáticos tres veces al día, verificando parámetros como el pH, la temperatura y los niveles de cloro. Estos indicadores se mantienen dentro de los rangos establecidos por los Reales Decretos 486/2022 y 3/2023, que regulan la potabilidad del agua en España.

Más allá las pruebas diarias, el hospital realiza análisis internos periódicos y verificaciones externas a cargo de un laboratorio acreditado, que incluye estudios bacteriológicos y fisicoquímicos.

En un vídeo difundido a través de sus redes sociales, el hospital ha detallado las medidas adoptadas para reforzar la confianza de usuarios y profesionales. En él se muestra el sistema de control automatizado del aljibe, las zonas de acceso restringido para mantenimiento y las instalaciones de tratamiento del agua.

“El seguimiento exhaustivo garantiza que la potabilidad esté plenamente asegurada antes de su consumo”, destacan en la grabación.

Más allá de las actuaciones técnicas, el Hospital Virgen del Rocío ha reiterado su compromiso con la eficiencia y sostenibilidad en la gestión del agua. El centro aplica medidas de ahorro, recirculación y optimización del consumo, en línea con las políticas medioambientales del Servicio Andaluz de Salud.

“La seguridad es lo primero”, subrayan desde la dirección, que recuerda que el hospital realiza cada año una revisión integral del sistema y mantiene un protocolo de respuesta rápida ante cualquier alteración en los parámetros de calidad.

Con la normalización del suministro, el complejo sanitario sevillano vuelve a la plena normalidad, reforzando su imagen como una de las instituciones hospitalarias con mayor control y transparencia en la gestión de recursos que resultan fundamentales para la atención sanitaria.