El festival que no dejó dormir a Sevilla, el ruido de Elrow sacude la Cartuja y desata la indignación de los vecinos
Ruido y desvelo en Sevilla, el festival Elrow desata un terremoto acústico en la Cartuja
El pasado fin de semana, Sevilla vivió una de esas noches que dividen a la ciudad entre la euforia y la exasperación. El festival Elrow XXL, una de las citas más reconocidas de la música electrónica mundial, convirtió la Isla de la Cartuja en un gigantesco escenario de luces, confeti y sonido atronador.
Pero el espectáculo, que reunió a unas 20.000 personas, tuvo un eco inesperado: el de los vecinos que, desde distritos como Triana, Macarena o el centro histórico, escucharon durante horas el característico “pum pum” de los graves atravesando ventanas y paredes hasta bien entrada la madrugada.
Desde la tarde del sábado, el incesante rugido de los bajos se convirtió en un murmullo de fondo que muchos sevillanos no lograron ignorar. A medida que avanzaba la noche, las redes sociales se llenaron de mensajes de indignación.
“Vibraban hasta los cristales de mi casa”, escribió una vecina en X (antes Twitter), en un testimonio que se repitió con distintas voces a lo largo de la ciudad. La avalancha de quejas alcanzó tal magnitud que el teléfono de la Policía Local colapsó durante horas, con llamadas que compartían un mismo interrogante: “¿De dónde viene ese ruido?”.
Durante las doce horas ininterrumpidas que duró el evento —desde las 15:00 del sábado hasta las 03:00 del domingo—, los decibelios de Elrow resonaron más allá del recinto autorizado.
Las bajas frecuencias, propias del género electrónico, se propagaron con facilidad, amplificadas por la estructura metálica del estadio y la cercanía del río. Vecinos de zonas tan distantes como San Bernardo, Los Remedios o la Macarena aseguraron haber sentido vibraciones en los cristales y muebles de sus viviendas.
En algunos barrios, los mensajes de los grupos vecinales se convirtieron en improvisadas alertas acústicas, describiendo una ciudad entera sometida a un mismo compás involuntario.
La respuesta institucional no se hizo esperar. En una comparecencia ante los medios, el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, reconoció la magnitud del problema y adelantó que el Ayuntamiento pedirá explicaciones a la gerencia del Estadio de la Cartuja.
“Efectivamente, hubo muchas llamadas a la Policía Local. El evento se desalojó a las tres de la mañana, que era la hora prevista. Es la primera vez que se aplica esta nueva tasa, de 5.550 euros, y se revisará al alza”, declaró Sanz, quien apuntó además a una posible excesiva potencia sonora no autorizada.
Revisión de los futuros eventos en Sevilla
Las palabras del alcalde abren la puerta a una revisión más estricta de los permisos y controles acústicos para futuros macroeventos.
Elrow XXL, por su parte, es una marca internacional nacida en España que ha logrado expandirse hasta convertirse en un fenómeno global. Su formato combina sesiones de DJ de renombre con un espectáculo visual de disfraces, personajes y escenografía inmersiva.
En esta edición sevillana, la temática giró en torno al Carnaval, llenando el recinto de color y animación. Miles de asistentes bailaron entre lluvia de confeti y proyecciones lumínicas, ajenos al malestar que su diversión provocaba a pocos kilómetros de distancia.
El contraste entre ambas realidades —la fiesta multitudinaria y la noche sin descanso— reavivó un debate recurrente en la capital andaluza: el equilibrio entre la vida cultural y turística y el derecho al descanso vecinal. Sevilla, acostumbrada al bullicio de las terrazas, las procesiones y los eventos masivos, volvió a enfrentarse a su eterna paradoja.
Mientras unos reivindican el dinamismo y proyección internacional que aportan festivales como Elrow, otros exigen límites más claros y un calendario que no convierta cada fin de semana en un desafío para la convivencia.
Tras su paso por Sevilla, la franquicia electrónica ya prepara nuevas citas en países como Estados Unidos, Reino Unido o Indonesia, donde su modelo de entretenimiento promete repetir el éxito de taquilla.
En la capital andaluza, sin embargo, el eco de los graves sigue flotando entre las conversaciones vecinales y los despachos municipales. Y aunque el Estadio de la Cartuja vuelva pronto a acoger otro gran evento, esta vez la ciudad espera que el ritmo de la noche no vuelva a ser tan ensordecedor.