El cartel de las Fiestas de Primavera 2026 que emociona a Sevilla, un homenaje a la infancia y a Antonio Machado
Un guiño a Antonio Machado en el 150 aniversario de su nacimiento: la infancia sevillana que inspira el cartel de las Fiestas de Primavera 2026
El nuevo cartel de las Fiestas de Primavera de Sevilla 2026 es, más que una imagen festiva, una declaración de amor al recuerdo.
EL autor es Dani Franca (nacido en Sevilla, en el año 1985), ha querido transformar la celebración en un viaje hacia la infancia, hacia aquel patio de la abuela donde los sueños de Semana Santa y Feria de Abril se entrelazaban en los juegos inocentes de un niño.
Con motivo del 150 aniversario del nacimiento de Antonio Machado, la obra se convierte en un guiño a la poesía del tiempo y la memoria, pilares de la sensibilidad andaluza que el poeta universal inmortalizó.
“El tiempo sin tiempo del niño”. Esta cita del también sevillano Luis Cernuda define el espíritu de un cartel que, más que anunciar las fiestas, evoca su antes: la espera, la ilusión, la imaginación infantil que da forma a lo que está por venir.
En el lienzo, un niño juega a ser nazareno con un simple cartucho de papel que hace de capirote y una capa improvisada. A sus pies, una silla de enea y unos claveles esparcidos completan la escena, en la que se respira tanto la Pasión y Muerte de la Semana Santa como el bullicio floral de la Feria.
El artista recuerda aquel Miércoles Santo de finales de los ochenta en el barrio de Nervión, cuando esperaba el paso de la cofradía de la Sed. Su abuela fue cómplice de aquel juego sagrado: el capirote hecho con un cartón, la capa tomada de un disfraz, y la corbata que le daba un aire solemne.
“El niño que ven ahí es el mismo que ha pintado este cartel”, explicaba Franca durante la presentación. “Hoy este adulto se asoma por los dos agujeros del capirote”, añadió evocando a los recuerdos.
"Las fiestas del patio de mi abuela" en Sevilla
El lema del cartel es muy sencillo: “Las fiestas del patio de mi abuela”, resume ese territorio íntimo que el pintor define como “espacio sagrado”.
Más que una pintura sobre las fiestas, la obra representa su preludio: el sueño que las antecede, el latido que crece con la cuenta atrás hacia los días grandes.
En apenas unos metros de patio caben una silla, un tambor, claveles y macetas cuajadas de flores, una síntesis perfecta de la identidad sevillana.
Durante la presentación, el alcalde José Luis Sanz destacó la dimensión colectiva de la obra.
Al respecto dijo que “lo que ha presentado Dani Franca no es un cartel, sino el regalo de un recuerdo. Muchos sevillanos se ven reflejados en ese niño que jugaba a ser nazareno, a tocar el tambor o a decorar una silla de enea”.
El reconocimiento público confirma la intención del autor: que cada espectador encuentre en su propia memoria el eco de la infancia que el cartel retrata.
Un elemento fundamental del conjunto es la tipografía, diseñada por Álex Rojas, que no se limita a acompañar la imagen, más bien es un dialogo con ella.
Inspirada en los estilos gráficos de la primera mitad del siglo XX, la letra refuerza el carácter nostálgico y artesanal del cartel. Rojas ha incorporado pictogramas florales —con los típicos y muy sevillanos azahar, jazmín y otras especies primaverales— que conectan el diseño con el olor y la textura de la ciudad en fiestas.
La composición tipográfica también rinde homenaje a los antiguos carteles de la Exposición Iberoamericana de 1929 y de los años 30 y 40, incluyendo incluso una revisión del escudo de Sevilla, práctica habitual en aquella época.
Algunas actividades festivas aparecen tachadas pero legibles, como las “carreras de cintas”, los “concursos de bandas” o la “batalla de flores”. No es un error, sino una decisión poética: rescatar la memoria de lo que fue y ya no es, como si las letras mismas conservaran el eco del tiempo.
El cartel de las Fiestas de Primavera de 2026 es una obra de introspección y homenaje. En ella convergen la lírica de Machado, la evocación de Cernuda y la mirada íntima de un creador contemporáneo que ha sabido hacer de su historia personal una historia de todos. Sevilla, una vez más, se mira al espejo del arte y descubre que su verdadera fiesta está en la memoria.