Pisos sin ascensor.
Escaleras de un bloque de viviendas sin ascensor.

El Ayuntamiento de Sevilla pone fin a los 'pisos cárcel': el plan que cambia la vida a cientos de vecinos del Polígono San Pablo

Sevilla avanza para eliminar los “pisos cárcel” con una nueva inversión de 4,8 millones en ascensores

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El Ayuntamiento de Sevilla, de José Luis Sanz, ha dado un nuevo paso en su plan para erradicar los llamados “pisos cárcel”, aquellos edificios antiguos sin ascensor que dificultan la movilidad de personas mayores o con discapacidad.

En su última visita al Polígono San Pablo, el alcalde supervisó los últimos ascensores instalados en los bloques 5 de la calle Antoñita Colomé y 2 de Juan Espantaleón, una actuación que ha supuesto una inversión de 275.000 euros.

La iniciativa forma parte de un programa municipal de accesibilidad y regeneración urbana, impulsado desde la Gerencia de Urbanismo y Medio Ambiente, que busca adaptar los barrios más antiguos de la ciudad a las necesidades actuales de sus vecinos.

Según anunció Sanz, el pasado 10 de diciembre se publicó en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP) una nueva convocatoria de ayudas para comunidades de propietarios que carezcan de ascensor.

El nuevo plan municipal contempla una subvención total de 4,8 millones de euros, destinada a la instalación de unos 40 nuevos ascensores en comunidades ubicadas principalmente en el Polígono San Pablo, una de las zonas con mayor déficit de accesibilidad vertical en la capital andaluza. Cada intercomunidad podrá recibir hasta 120.000 euros de ayuda directa.

José Luis Sanz destacó que esta inversión representa “un gran paso para acabar con los pisos cárcel en Sevilla” y subrayó que el objetivo es “hacer de Sevilla una ciudad más accesible, justa y habitable para todos”.

El alcalde explicó que, con esta segunda convocatoria, se sumarán 52 ascensores ya en marcha y otros 25 previstos en una tercera fase, alcanzando así un total de 77 ascensores nuevos en el Polígono San Pablo.

Prioridad para mayores y personas con discapacidad

Las ayudas están dirigidas a comunidades de propietarios de los barrios D y E del Polígono San Pablo, donde residan al menos dos personas mayores de 70 años, o con discapacidad igual o superior al 50%, o con grado 2 o 3 de dependencia. Las bases también establecen que los edificios beneficiarios deben tener tres o más plantas y carecer de ascensor previo.

El plazo de presentación de solicitudes es de dos meses a partir de la publicación en el BOP, y toda la información puede consultarse en la web de la Gerencia de Urbanismo en la URL: www.urbanismosevilla.org

Una de las novedades de esta edición es la modalidad de concurrencia no competitiva, impulsada a través de la oficina Sevilla Acelera, que permite aceptar todas las solicitudes que cumplan los requisitos sin necesidad de competir entre ellas, agilizando así la tramitación y ejecución de los proyectos.

La primera convocatoria, finalizada el pasado 12 de diciembre, contó con un presupuesto de 2,16 millones de euros, lo que permitió subvencionar 12 ascensores con ayudas de 180.000 euros por intercomunidad.

Estas actuaciones se centraron también en los barrios D y E de San Pablo, donde los edificios colindantes podían compartir un único ascensor para mejorar la accesibilidad de dos portales a la vez.

Desde el inicio del mandato, el gobierno local ha reforzado este tipo de inversiones en diferentes zonas de la ciudad. En los últimos dos años se han instalado ocho ascensores en Cross Pirotecnia y se han renovado cuatro elevadores deteriorados en viviendas de VPO del barrio de San Jerónimo, en la calle Andén, con un presupuesto que roza los 4,5 millones de euros desde 2023.

Sanz subrayó que estos resultados contrastan con los obtenidos en etapas anteriores: “En ocho años de gobierno del PSOE solo se instalaron ocho ascensores, mientras que ahora ya hemos superado los 50 en apenas dos años”, afirmó el alcalde durante su visita.

El Ayuntamiento de Sevilla sostiene que este programa mejora la movilidad y la autonomía personal así como también revaloriza los edificios y fortalece la cohesión social en barrios con alto porcentaje de población envejecida.

La apuesta por la accesibilidad, según Sanz, es “una cuestión de dignidad urbana y justicia social”, y el objetivo es que ningún sevillano “viva prisionero en su propio hogar por la falta de un ascensor”.