El administrador de Pino Montano que huyó como 'el Dioni', decenas de vecinos, afectados
La huida del administrador de Pino Montano: un presunto fraude millonario sacude a Sevilla
La tranquilidad de Pino Montano, uno de los barrios más populosos de Sevilla, se ha visto alterada por la desaparición de un administrador de fincas que, según apuntan las primeras denuncias, habría defraudado a varias comunidades vecinales mediante la solicitud de créditos a espaldas de los propietarios.
El sospechoso, identificado como José Manuel M. L. V., se encuentra en paradero desconocido desde hace varios días. Su oficina, ubicada en las torres de Nuevo Torneo, permanece cerrada y ningún número de contacto responde.
Las investigaciones preliminares apuntan a un presunto esquema de estafa y apropiación indebida que podría alcanzar cifras millonarias.
Conforme con la información facilitada por los vecinos y los abogados de las comunidades afectadas, el administrador habría gestionado préstamos de entre 150.000 y 200.000 euros por edificio, en nombre de las comunidades que administraba.
En total, se han identificado al menos siete bloques perjudicados, cinco de ellos situados en Pino Montano y el resto en barrios como la Macarena y Juan XXIII.
El procedimiento, según denuncian los afectados, consistía en solicitar créditos bancarios para obras o reformas, simulando la autorización de los presidentes de las comunidades.
El dinero, una vez concedido, se ingresaba en las cuentas comunitarias y posteriormente se transfería, presuntamente, a empresas o cuentas personales del administrador.
En algunos casos, como en un bloque de la calle Mayorales, los trabajos de reforma se realizaron parcialmente, pero los operarios no cobraron la totalidad de los honorarios.
Los vecinos, además, habían aportado más de 3.000 euros de derramas para financiar la obra, ignorando que existía un préstamo paralelo de 192.000 euros a nombre de la comunidad.
El abogado Sebastián Marqués García, representante de una de las comunidades afectadas en la calle Zurcidoras, presentó una denuncia en el juzgado de guardia por presuntos delitos de estafa, falsedad documental y apropiación indebida.
Según explicó, su cliente descubrió que un crédito de 182.000 euros, firmado en marzo de 2025, había sido dejado de pagar en octubre del mismo año. “Las cuentas están a cero y no hay rastro del dinero”, señaló el letrado, que no ha podido contactar con el administrador fugado.
Otras comunidades afectadas en Pino Montano
Otros bloques, como uno situado en la calle Jornaleros, descubrieron la situación al recibir un burofax bancario por el impago de dos mensualidades de un préstamo de 155.000 euros, formalizado sin conocimiento de los vecinos.
La mayoría de los residentes son personas mayores que esperaban una subvención de la Junta de Andalucía para instalar un ascensor. Ahora, además de perder esa ayuda, deben asumir una deuda que no contrajeron.
El patrón se repite en otros edificios administrados por el mismo hombre, incluso en municipios costeros como Zahara de los Atunes.
En todos los casos, los fondos habrían seguido un recorrido similar: transferencias sucesivas desde las cuentas vecinales hacia sociedades vinculadas al administrador, con retiradas fraccionadas de unos 9.000 euros cada una.
En algunas comunidades el saldo actual no supera los 500 euros, mientras los préstamos siguen generando intereses y cuotas mensuales de cerca de 2.000 euros.
El Colegio de Administradores de Fincas de Sevilla ha confirmado que tiene constancia de los hechos y ha iniciado un expediente informativo de oficio, según declaró su presidenta, Mariló García Bernal.
El organismo ha ofrecido asesoramiento legal a los presidentes de las comunidades afectadas y no descarta personarse como acusación particular para “defender el buen nombre de la institución y de los colegiados”.
Entre tanto, la Policía Nacional mantiene abiertas las diligencias y recopila las denuncias presentadas por las comunidades.
Los investigadores tratan de reconstruir el flujo de dinero y localizar al presunto responsable, cuya desaparición recuerda inevitablemente al célebre “Dioni”, aunque en esta ocasión el botín no proceda de un furgón blindado, sino de los ahorros y la confianza de decenas de vecinos sevillanos.