Trabajos de búsqueda en el Iryo rojo accidentado en Adamuz.
Guardia Civil señalando al Iryo accidentado.

El accidente de tren en Adamuz deja 45 muertos y una lección de humanidad que Andalucía no olvidará

Tragedia en Adamuz: Andalucía llora a sus 45 víctimas mientras se cierra el rescate más duro de su historia reciente

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El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, rompió este pasado jueves su habitual tono institucional para dejar paso a la emoción. “A mí también me ha afectado todo esto. Soy persona y no estoy acostumbrado a vivir situaciones tan duras”, confesó, visiblemente afectado, al anunciar la recuperación de los últimos dos cuerpos del accidente ferroviario de Adamuz, en Córdoba, que ha dejado 45 fallecidos y seis heridos graves, uno de ellos un menor que continúa ingresado en la UCI.

El hallazgo de los dos últimos cadáveres, encontrados en el vagón número 2 del Alvia siniestrado, puso fin a cuatro días de búsqueda incesante. El convoy había quedado encajado en una vaguada de cuatro metros, convertido en un amasijo de hierros y tierra. “Se ha trabajado palmo a palmo”, relató Moreno, describiendo el esfuerzo conjunto de bomberos y operarios que, con las manos, retiraban tierra y metal para poder acceder al interior del tren.

Apenas quince minutos separaron el hallazgo de un cuerpo y otro, un hecho que simbolizó el cierre de una de las operaciones de rescate más complejas de los últimos años.

El presidente andaluz subrayó “la cadena de trabajo colectivo” que ha permitido dar por concluida la fase de emergencias. “Hay bomberos que se echaron a llorar al tener que sacar cuerpos con sus propias manos. Esas imágenes dejan huella”, reconoció.

El dispositivo de nivel 1 activado el domingo ha sido levantado, aunque se mantendrá activo un servicio de atención psicológica para familiares, heridos y equipos de rescate, conscientes del impacto emocional de la tragedia.

Moreno comparó el lugar del siniestro con un “escenario de guerra”, una imagen que resume el horror vivido. “Ruido, frío, sangre, muerte, destrucción...”, enumeró con voz entrecortada. A pesar del caos inicial, destacó la “profesionalidad extraordinaria” de los servicios de emergencia, que lograron salvar vidas entre los restos del tren.

La primera llamada al 112 se produjo a las 19:44 del domingo y a las 20:02 ya estaba allí la primera ambulancia. A partir de ese momento, el flujo de vehículos fue constante, “una ambulancia por minuto”, según el presidente. Los sanitarios realizaron triajes improvisados, marcando las manos de los heridos con colores según su gravedad.

Adamuz, símbolo de solidaridad y dolor

En medio de la tragedia, el pueblo de Adamuz se ha erigido en ejemplo de solidaridad. Decenas de vecinos acudieron al lugar del accidente con mantas, agua y alimentos. “La grandeza del pueblo andaluz se ha mostrado en forma de solidaridad”, afirmó Moreno, quien anunció que el municipio será propuesto para recibir la Medalla de Oro de Andalucía.

Su comparecencia tuvo lugar en la caseta municipal, donde aún permanecen las mantas y edredones donados por los vecinos, muchas de las cuales serán entregadas a Cáritas.

El presidente visitó el puesto de mando avanzado instalado junto a la estación de Adamuz para seguir los trabajos finales y acompañar a los familiares de las últimas dos víctimas. Helicópteros de la Guardia Civil sobrevolaron la zona mientras agentes peinaban las vías en busca de indicios que ayuden a esclarecer las causas del siniestro.

Una investigación en Adamuz bajo la lupa

Moreno pidió “máxima transparencia” en la investigación que determinará qué provocó el choque de los trenes. Evitó valorar hipótesis y rechazó entrar en controversias políticas: “Estamos de luto oficial y hay dos familias rotas. No es el momento de polémicas, sino de devolver la dignidad a las víctimas”.

En las calles de Adamuz, el ambiente sigue marcado por el silencio y la consternación. Las campanas de la iglesia de San Andrés Apóstol repican por los fallecidos mientras el pueblo entero acompaña a las familias.

En la caseta municipal, las mantas que no sean reclamadas esta noche serán entregadas a quienes más lo necesiten, un último gesto de humanidad en un municipio que ha demostrado que la solidaridad, incluso en medio de la tragedia, sigue siendo el alma de Andalucía.