Narcolancha siendo perseguida.

Disparos, persecución y tensión en el Guadalquivir, cuatro narcos detenidos por la Guardia Civil

Así fue el tiroteo entre narcos y Guardia Civil en el Guadalquivir

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El pasado sábado, un nuevo episodio de violencia vinculada al narcotráfico en el río Guadalquivir volvió a poner en alerta a las fuerzas de seguridad. En el Brazo de la Torre, un caño situado en el término municipal de Aznalcázar, en la provincia de Sevilla, una narcolancha abrió fuego contra agentes de la Guardia Civil, que habían desplegado un operativo de control en la zona.

El enfrentamiento, que se saldó sin heridos por arma de fuego, dejó tres miembros del Grupo de Acción Rápida (GAR) con lesiones leves y terminó con la detención de cuatro personas y la incautación de dos embarcaciones semirrígidas.

El suceso tuvo lugar en un entorno especialmente complejo. Según fuentes del Instituto Armado, las condiciones meteorológicas adversas habían obligado a varias embarcaciones sospechosas a refugiarse en la zona del caño.

Cuando los agentes del GAR, apoyados por un helicóptero del Servicio Aéreo de la Guardia Civil, intentaron identificarlas, fueron recibidos con disparos. La respuesta fue inmediata: los guardias civiles realizaron disparos intimidatorios para repeler la agresión y asegurar la zona.

Si bien es cierto que el intercambio de fuego no causó víctimas graves, el episodio refleja el alto nivel de riesgo al que se enfrentan los agentes que combaten el narcotráfico en Andalucía.

El uso de armas por parte de los delincuentes es cada vez más frecuente, sobre todo en las rutas fluviales del Guadalquivir, una vía que los narcos aprovechan para introducir droga desde la costa de Cádiz hasta el interior de la comunidad.

Guadalquivir: un río convertido en corredor del narcotráfico

La Guardia Civil lleva semanas intensificando la vigilancia en los tramos bajos del Guadalquivir ante la previsión de que varias narcolanchas utilicen sus caños y marismas como refugio frente al temporal.

Sin embargo, las labores de patrulla se ven complicadas por las inundaciones y el barro que han anegado los caminos de acceso. Las lluvias recientes y los desembalses han elevado el nivel del río, dificultando la movilidad de los equipos y obligando a solicitar apoyo a policías locales de municipios cercanos, aunque no siempre con la respuesta esperada.

El subdelegado del Gobierno en Sevilla, Francisco Toscano, llamó la atención de la relevancia del operativo y la necesidad de mantener la presión policial en la zona.

Al respecto dijo que “esta intervención es fruto del seguimiento constante y del refuerzo de la vigilancia en el río Guadalquivir. Toscano destacó además que la actuación conjunta del GAR, el Servicio Aéreo y la Brigada de Seguridad Ciudadana de la Comandancia de Sevilla fue “fundamental para la interceptación de las embarcaciones semirrígidas y una prueba de que la presión policial crece cada día en nuestro río”.

El representante del Gobierno también indicó que los agentes se vieron obligados a hacer uso de sus armas “para repeler el acometimiento de quienes se encontraban en dichas embarcaciones”, y reiteró su compromiso con la lucha contra el narcotráfico en la provincia.

“Quiero reafirmar el apoyo del Gobierno de España a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y su labor diaria frente a las organizaciones criminales que operan en el territorio andaluz”, finalizó Toscano.

El tiroteo en Aznalcázar se produce apenas meses después de otro grave incidente en Isla Mayor, donde un agente de la Policía Nacional resultó herido de bala durante una operación contra una red de narcos.

En aquella ocasión, los presuntos delincuentes utilizaron armamento de guerra, los AK-47, lo que provocó la alarma entre los cuerpos policiales y evidenció el nivel de violencia creciente de las organizaciones que controlan el tráfico de drogas por vía fluvial.

Con el Guadalquivir convertido en un punto de guerra y estratégico para el narcotráfico, las fuerzas de seguridad intensifican sus patrullas en una zona donde las condiciones naturales, la orografía y el clima ofrecen a los delincuentes una cobertura ideal. Pero las autoridades insisten en que la presión policial se mantendrá firme, pese a los riesgos y a las dificultades logísticas que impone el terreno.

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