Detalle de la corona de la Virgen del Buen Fin procesionando en su paso en Sevilla.
Virgen del Buen Fin procesionando por las calles de Sevilla.

Desaparecen piezas de oro de la corona de la Virgen de la Palma y la Hermandad del Buen Fin abre una investigación

La Hermandad del Buen Fin investiga la desaparición de piezas de la corona de la Virgen de la Palma

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La Hermandad del Buen Fin ha abierto una investigación interna tras constatar la desaparición de varios elementos de orfebrería pertenecientes a la corona de oro de la Virgen de la Palma, una de las imágenes más veneradas del Miércoles Santo en Sevilla.

Se trata, según ha trascendido, de las ráfagas inferiores que coronan el cuerpo inferior de la joya con la que fue coronada canónicamente en 2005, una obra de altísimo valor devocional y artístico.

La noticia, adelantada por Canal Sur, ha generado preocupación y debate dentro de la corporación, que busca esclarecer lo ocurrido sin precipitar decisiones judiciales.

La desaparición fue detectada tras la intervención de un hermano durante uno de los últimos cabildos celebrados por la hermandad. A partir de ese momento, la junta de gobierno inició un proceso de indagación discreta centrada en el grupo de priostía, encargado del cuidado y montaje de los enseres litúrgicos y patrimoniales.

El objetivo en este momento es poder determinar cuándo y cómo se extrajeron las piezas y si existió algún tipo de manipulación indebida.

Las fuentes consultadas indican que las piezas desaparecidas podían retirarse sin necesidad de emplear fuerza ni herramientas, lo que sugiere que el autor del hurto conocía bien la estructura de la corona y sus mecanismos de sujeción.

La corona de la Virgen de la Palma, realizada en oro y plata sobredorada, es una de las más valiosas del patrimonio cofrade sevillano.

Durante el año se conserva en dependencias especialmente habilitadas dentro de la casa de hermandad, con sistemas de seguridad y condiciones ambientales controladas.

No obstante, la propia naturaleza de las tareas de priostía implica manipular las piezas en momentos concretos del calendario litúrgico, lo que abre un abanico de posibilidades sobre el momento exacto en que pudieron sustraerse las ráfagas.

Fuentes de la corporación señalan que la Hermandad del Buen Fin no ha formalizado aún denuncia ante las autoridades, a la espera de recabar más datos que permitan determinar si se trata de una sustracción interna o de una pérdida fortuita.

Paralelamente los responsables de patrimonio de la cofradía han revisado el inventario fotográfico y documental del ajuar de la Virgen para cotejar los elementos desaparecidos.

La junta mantiene una comunicación permanente con hermanos de confianza y expertos en conservación, en un intento por aclarar el suceso antes de la inminente Semana Santa, cuando la imagen procesionará nuevamente por las calles de Sevilla.

El incidente ha generado honda preocupación entre los cofrades y devotos, que ven en la corona no solo un símbolo artístico, sino también espiritual, al ser el emblema de la coronación canónica celebrada hace más de dos décadas.

En el transcurso del reciente quinario al Santísimo Cristo del Buen Fin, las conversaciones entre hermanos reflejaban un sentimiento común de desconcierto y tristeza, agravado por la incertidumbre sobre el destino de las piezas.

Los responsables del patrimonio cofrade han insistido en que la prioridad es esclarecer los hechos internamente, evitando especulaciones que puedan dañar la imagen pública de la corporación.

La junta de gobierno espera que, una vez finalizada la Semana Santa, se adopten las decisiones oportunas en función de los resultados de la investigación.

Cómo podrían vender los ladrones las piezas y quién podría comprarlas

Las piezas de orfebrería religiosa son extremadamente difíciles de comercializar sin levantar sospechas, sobre todo cuando pertenecen a objetos tan reconocibles como una corona procesional sevillana.

Los orfebres especializados consultados explican que este tipo de joyas carece de salida en el mercado legal de antigüedades, dado que su trazabilidad es fácilmente verificable mediante fotografías, catálogos y archivos de las propias hermandades.

Los hipotéticos responsables del hurto tendrían dos opciones como es fundir el metal para venderlo como oro o intentar su colocación a través de mercados ilícitos.

En el primer caso, la fundición destruiría cualquier valor artístico o histórico, reduciendo la pieza a su peso en metal precioso.

En el segundo, solo compradores especializados en arte sacro o coleccionistas sin escrúpulos podrían interesarse, aunque estos circuitos clandestinos están cada vez más vigilados por las autoridades.

Fuentes policiales apuntan que los talleres de orfebrería y las casas de compraventa de oro son los primeros lugares donde se detectan movimientos sospechosos.

Los registros de bienes religiosos y las bases de datos de objetos robados de la Guardia Civil y la Policía Nacional facilitan la identificación rápida de elementos desaparecidos.

Por ello, si la hermandad confirmara la sustracción y formalizara una denuncia, las posibilidades de recuperación de las piezas serían elevadas.

Pese a ello la Hermandad del Buen Fin mantiene la esperanza de que el incidente pueda resolverse dentro de la discreción y el respeto que caracteriza a la corporación.