
Cuenta atrás para el regreso de la Virgen de la Esperanza, todo listo para su vuelta a mitad de diciembre
La Virgen de la Esperanza encara su regreso al culto tras una restauración minuciosa

La Virgen de la Esperanza Macarena se encuentra en la fase final de su restauración, un proceso que ha combinado precisión técnica, sensibilidad artística y un profundo respeto por la obra original.
El restaurador Pedro Manzano ha anunciado que la imagen podría ser repuesta al culto entre la primera y la segunda semana de diciembre, con mayor probabilidad en los primeros días de la segunda, marcando así el cierre de una intervención muy esperada por devotos y expertos en arte sacro.
Durante los últimos meses, el equipo de restauración ha avanzado en distintas etapas técnicas que han permitido recuperar la policromía, consolidar los materiales originales y asegurar la preservación futura de la talla.
La intervención comenzó con la reposición de estucos y el enrasado de las superficies, tareas fundamentales para devolver la estabilidad al soporte antes de abordar los trabajos cromáticos.
Con posterioridad, se aplicó una primera reintegración cromática con bases de acuarela, lo que permitió ajustar los tonos generales de la imagen sin alterar su autenticidad. Esta fase fue seguida por una capa de barniz protectora, con un doble propósito: realzar el color original y proteger la superficie frente a agentes externos como la suciedad o los depósitos grasos.
Uno de los aspectos más destacados de esta restauración ha sido la rigurosidad científica con la que se han abordado los estudios diagnósticos. Manzano y su equipo realizaron la extracción de muestras de madera tanto del cuerpo principal de la Virgen como de una pieza adosada en la cadera, con el fin de identificar la especie de madera y someter parte de las muestras a pruebas de radiocarbono 14.
Estos análisis permitirán obtener información precisa sobre la datación y estructura material de la imagen, aportando nuevos datos históricos sobre su origen y conservación.
Reintegración cromática final de la Macarena
En la etapa actual, la restauración se centra en la reintegración cromática final, especialmente en las zonas más visibles y expresivas, como los ojos, mejillas, boca y frente. Las áreas ocultas bajo los ropajes serán tratadas en una segunda fase, una decisión que busca respetar los tiempos y asegurar la máxima precisión en la ejecución.
Para lograr una fidelidad absoluta con la apariencia habitual de la imagen, el equipo ha realizado mediciones de luz en el camarín y presbiterio donde se ubica la Virgen. Estas pruebas se efectuaron bajo distintas condiciones —luz natural, luz litúrgica y luz de culto—, recreando después esas mismas condiciones en el taller de restauración.
De esta forma, se garantizó que los tonos finales respondan con exactitud al ambiente real donde la imagen será expuesta al público.
El seguimiento de la comisión de control ha sido constante. El pasado día 19 de noviembre, el grupo realizó una primera evaluación de los avances, constatando resultados muy positivos, aunque se decidió ajustar detalles en la zona ocular. Un análisis fotográfico posterior reveló que el ojo derecho mostraba una leve abertura, probablemente debida al regrueso de la pestaña original.
Tras una cuidadosa revisión, se optó por mantener la línea palpebral histórica y confeccionar nuevas pestañas siguiendo la documentación fotográfica previa a la intervención. Además, se limpiaron los vidrios de las lágrimas y se recolocaron, cerrando así el proceso de reintegración en esa zona tan simbólica.
Finalmente, la comisión volvió a reunirse el miércoles 26 de noviembre para una última evaluación bajo las distintas condiciones de iluminación. En esta ocasión, la Virgen fue vestida con su manto y corona, permitiendo apreciar el resultado en su contexto litúrgico habitual.
Según ha comentado el propio Manzano, el resultado ha sido “plenamente satisfactorio”, y todo está listo para el esperado retorno de la Virgen de la Esperanza al culto público.

