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Colapso en los hospitales de Sevilla, los sanitarios hablan de una situación "insostenible" pese a reducirse los casos de gripe

Colapso en los hospitales de Sevilla: la presión asistencial se cronifica pese al descenso de la gripe

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Los hospitales de Sevilla han iniciado 2026 bajo una presión asistencial que muchos profesionales califican de “insostenible”.

A pesar del ligero descenso en los casos de gripe e infecciones respiratorias agudas, los servicios de Urgencias de los principales centros sanitarios —Virgen del Rocío, Valme y Virgen Macarena— continúan saturados, arrastrando los efectos de unas fiestas navideñas marcadas por el cierre parcial de la atención primaria y la falta estructural de camas y personal sanitario.

Según el Informe de Vigilancia de la Infección Respiratoria Aguda en Andalucía, la incidencia de la gripe bajó en la primera semana de enero a 37,8 casos por cada 100.000 habitantes, frente a los 45,2 con los que cerró 2025.

No obstante, en la provincia de Sevilla la tasa sigue siendo elevada, con 48,4 casos de gripe y 317 de infecciones respiratorias agudas. Aunque los datos reflejan una tendencia descendente, los profesionales sanitarios aseguran que la presión asistencial “no se ha reducido” y que “la saturación es el día a día”.

Urgencias al límite en el Virgen del Rocío

El Hospital Universitario Virgen del Rocío, el mayor de Andalucía, vive una situación crítica. Enfermeros describen unas Urgencias “sobresaturadas”, con “hasta 140 pacientes en la sala de espera” y más de 400 atendidos en jornadas de 24 horas. “Hay retrasos de varias horas desde el triaje hasta la primera valoración médica”, denuncian.

La falta de camas disponibles agrava el colapso. Muchos pacientes que requieren ingreso permanecen en Urgencias durante horas o incluso días. “Estamos haciendo medicina de guerra”, reconocen profesionales del centro, que aseguran haber tenido que habilitar la unidad de semicríticos como extensión del área de observación, con estancias de hasta nueve horas en un espacio diseñado para cuatro.

El personal también lamenta la falta de refuerzos. “El refuerzo habitual de enfermería por turno, implantado en otros inviernos, no se ha aplicado este año”, indican. Las consecuencias se traducen en esperas de hasta seis o siete horas para pacientes que necesitan valoración, y más de doce horas si requieren ingreso.

Valme y Macarena, en situación similar

La situación se repite en el Hospital de Valme, donde las Urgencias permanecen desbordadas desde antes de Navidad. “Tenemos 75 pacientes pendientes de ingreso para apenas 25 camas disponibles”, denuncian enfermeros del centro.

La falta de espacio ha llevado a habilitar consultas y salas de espera como zonas improvisadas de hospitalización. “Son lugares que no reúnen las condiciones adecuadas”, explican.

En el Hospital Virgen Macarena, la saturación ha motivado que parte del personal solicitara la apertura de una planta cerrada en el Hospital de San Lázaro. Sin embargo, la dirección del centro rechazó la petición alegando “falta de enfermeras disponibles”.

El sindicato Satse ha calificado la decisión de “incomprensible” y ha denunciado que la raíz del problema reside en la “política de contratación precaria del Servicio Andaluz de Salud (SAS)”, basada en contratos de muy corta duración. “Sin estabilidad, es imposible fidelizar a los profesionales y garantizar una atención segura”, afirma Reyes Zabala, secretaria provincial de Satse.

Desde la Consejería de Salud, el discurso es otro. Según el SAS, la provincia se encuentra en fase 0 del Plan de Alta Frecuentación, lo que implicaría un nivel de actividad “normal” para esta época del año. Una versión que los profesionales califican de “alejada de la realidad”.

Enero frío y más mortalidad

El colapso sanitario coincide con un aumento de la mortalidad por frío en la provincia. Según el sistema MoMo del Instituto de Salud Carlos III, 23 personas habrían fallecido en Sevilla por causas relacionadas con el frío extremo en lo que va de mes.

Desde el 1 de diciembre de 2025 hasta el 10 de enero de 2026 se registraron 34 muertes vinculadas a las bajas temperaturas, con un incremento notable de los decesos totales durante las dos primeras semanas del año.

Los sindicatos sanitarios insisten en que lo ocurrido no es un fenómeno puntual, sino la consecuencia de una falta estructural de planificación que se repite cada invierno. “El sistema no colapsa por sorpresa; colapsa porque está permanentemente al límite”, resumen.

La combinación perocupante de infecciones respiratorias, envejecimiento de la población y déficit de personal vuelve a poner en evidencia las carencias de un sistema sanitario que, un año más, afronta el invierno sin el refuerzo necesario.